No soy un tipo supersticioso, ni nada por el estilo, pero puedo asegurar de primera mano que cuando te pasa una, te pasan todas. Las cagadas nunca vienen solas, sino de a dos o tres juntas, podés estar meses sin sufrir desgracia alguna, pero basta que algo pequeño te salga mal para que se desencadene la diarrea de contratiempos.
Como muestra, hoy, que el almanaque señala como trece, les voy a contar lo que me pasó entre el domingo y el lunes pasado.
Resulta que el sábado a la tarde-noche le hicimos un festejo familiar a Ezequiel por su cumpleaños, nada del otro mundo, apenas el inflable, la torta y comida, mucha comida para los allegados que venían ayunando desde el día del cumple real del enano. Como quedó bastante, al otro día obviamente teníamos empanadas, sanguchitos, pizza y gaseosa de sobra en casa, así que en un gesto de amabilidad (que no abundan) la busco a mi mamá para que vaya a comer a mi casa. Llegamos, guardo el auto, cierro el portón del garage y ahí empezó todo, la llave no gira, bueno, esa cerradura es algo mañosa, hago un poquito de juego, empujo el portón…nada, bue, abro y me fijo bien, de última se cambia la cerradura…no se abre. Por suerte el auto quedó adentro, pensé, error, por desgracia el auto quedó adentro. Ya les dije que era domingo, no había manera de encontrar a alguien que pueda destrabar el portón, aunque no era gran cosa porque ese día no tenía que salir. Aunque mi mamá se tuvo que volver en remís a su casa, y ya no creo que me acepte otra invitación, o a lo sumo irá pero en su coche; y yo me perdí el partido de padel que tenía esa tarde.
El lunes fue otra historia.
Ustedes saben que La Rioja es una zona seca, nunca llueve, pero nunca, adivinen que día llovió como si fuese la última vez.
Los que dijeron el domingo acertaron, ya que esa noche se largó una flor de tormenta que continuó durante gran parte del lunes. Yo tenía que ir al trabajo a la mañana, los enanos a la guardería y al jardín, Ezequiel empezaba ese día y no podía faltar, iba a quedar feo que el niño no concurra en su primer día de clases, así que llegamos en remís, pasados por agua, entramos en la sala donde sólo estaban seis o siete niños y la maestra brillaba por su ausencia. Y yo, que como buen padre tenia que acompañar al crío en el inicio del año lectivo, estaba a muchas cuadras de mi trabajo con una tormenta de proporciones bíblicas entre el jardín y la oficina.
Como no quería gastarme la vida en remís o taxi decidí caminar para que Inés no me saque el cuero en el blog, resultado: zapatillas, medias y pies hechos sopa, lo cual le hace mucho bien a mis hongos, que estaban a punto de ser eliminados por el tratamiento que terminé, precisamente, el domingo. Encima llego y éramos apenas tres, el resto no iba por la lluvia, tanto así que me dicen “te hubieras quedado a arreglar lo del portón, si hoy no va a pasar nada acá”.
Todo empezó con una llave que se trabó y terminó con medicamentos varios, porque claro, las cagadas de la vida nunca llegan de a una por vez.
Que mala leche.. Pero tenes razón, nunca pasan de a una.
no!! ese mismo dia , llevaría tipo 19.30 a jimena y abril (novia e hija) a la fiesta del eze, yo tenia paddle tipo 20 asi que todo era redondo, salvo.. la maldición, mensaje va mensaje viene, que uno entendió esto, que no dije lo otro, eran las 20.30 y no lograba conseguir los benditos jugadores!! encima era tarde para la party, que bronca!!. resumiendo, no fuimos encima culpa de la lluvia estoy con gripe!, trabajos atrasados ,etc.
uy! cierto, cierto y además se pega… asi es que me toco la izquierda…
Terrible. No soy supersticioso pero me da un odio terrible cuando pasa TODO JUNTO. Lo peor es que estas cosas te bajonean y te predisponen para otras más.
Pero como soy pesimista, estoy acostumbrado. Lo raro en mi caso es que las cosas salgan bien.
Suerte con eso Guty!
Plics antimalasuerte!
¿Ven que al final tengo razón? Y esperen que se aproxime año nuevo otra vez.
Dani: te olvidaste de la última de esa noche de andar a las corridas haciendo nada. Fuimos a cenar para distendernos y SE CORTÓ LA LUZ!!! noooo.. tuvimos que esperar 40 minutos más que vuelva la luz para que nos sirvan la comida
Andamos igual entonces… el sábado a la noche, dando vueltas con un amigo antes de comer, frenamos en una esquina para ir a un kiosco. Como de costumbre yo dejo resposar mi celular sobre mi falda, pésima costumbre debido a que hace que se me caiga cada vez que me paro sin recordar que tenía el teléfono encima… Pero esa fatídica noche y esta @·#¿?! costumbre hicieron que mi celular descubriera las profundas cavernas del sistema de desagüe platense!
Si, se me cayo en una boca de tormenta!
Después de casi una hora de busqueda con un palo y una linterna concluimos la misma con mi celular inalcanzable (casi 1 metro y medio abajo de la vereda) entre la mugre y mi amigo con 10 pesos a favor que encontró revolviendo :S
Uhh…bue, miralo de este modo: ahora tenés la excusa perfecta para comprarte un N95.