Estuve leyendo “El misterio del lobo blanco”, la cuarta entrega de la saga de Elric de Melniboné, de Michael Moorcock.
Sobre la saga no diré demasiado, salvo que se trata de las aventuras de Elric, el último emperador de Melniboné, quién recorre el mundo tratando de descubrir los secretos de su propia existencia. En su búsqueda es asistido por la brujería y algunos elementos fantásticos, como su espada, la Tormentosa (Stormbringer), que posee personalidad propia y la capacidad de absorver las almas de sus víctimas.
En fín, el ciclo de Elric se encuadra dentro de lo que, en la literatura fantástica, se conoce como “espada y brujería” (swords and sorcery), un subgénero (odiosa palabra) que Moorcock ha sabido llevar con maestría, siendo fuente de inspiración para otros grandes de la talla de Tad Williams, George R.R. Martin, Neil Gaiman, etc.
Curiosamente, siendo un autor de literatura fantástica, Moorcock era un acérrimo detractor de la obra de J.R.R. Tolkien y C.S. Lewis, llegando incluso a delinear al Elric como la antítesis de los personajes heróicos tradicionalmente aceptados, y adoptados por sus dos compatriotas (Moorcock también es inglés). Como muestra, valga el artículo titulado “Epic Pooh”, sobre literatura fantástica para niños, en la que Michael Moorcock deja bien clara su postura en lo que respecta a Tolkien y El Señor de los Anillos.
Es un autor controvertido, que no duda de eliminar a los personajes con los que uno se encariña a lo largo de la obra, si eso contribuye a la trama, tampoco teme saltarse los cánones ni demostrar lo vulnerable que pueden ser los héroes, quienes, aunque sean seres ficticios, al fin de cuentas no son más que el reflejo de personas reales, las cuales, difícilmente pueden considerarse enteramente buenas o malas.
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Sabés qué admiro de vos, Guty? La capacidad de síntesis que tenes. Yo no podría resumir en pocas líneas una apreciación, una opinión y mucho, mucho menos, contar a grandes rasgos el argumento de un texto.
Yo, para recomendar algo, comienzo a contar desde el día en que nací y de ahí hasta llegar a cómo me encontré con el libro y el autor.
Es que si me estiraba más seguro que metía un spoiler, además, el título del post dice “breve”
Enteramente buenas o malas, puede ser. Pero que hay hijos de puta enteros, los hay.
Besos y escobas
¿Lo qué? Guty, dejá de decir nombres raros porque te voy a putear en japonés. Te juro, eh!
Yo tengo algo que me impide entender los argumentos fantásticos… aparece la espada y me duermo… el amor al medioévo expresado en lo fantástico (estoy en Europa hace 19 años) me tiene podrida… y sin embargo… y sin embargo… me gustó que este odie a Tolkin (nunca lo pude leer, no lo odio, si ni lo conozco! pero a lo mejor desde esa perspectiva, la del odio… me llega a interesar)… me gustó mucho tu crítica… para empezar voy a comprarle una de los libros a mi marido (que sí acepta cualquier cosa de ese estilo) y después veo que cara pone.
Gracias.
Estan buenos los anti-héros o héroes más reales. Me encanta V de Vendetta por ejemplo y siguiendo con las venganzas los personajes de Tarantino o la sensibilidad y lo “humano” de los de Tim Burton… más allá del género son los personajes que me conquistan. Asi que tomo nota de las recomendaciones.
Duda, eso es verdad, aunque algunos son simplemente tontos. Shered tiene un post sobre esos.
Gin, y eso que todavía no puse el quote del Teta
Pal, a los tipos nos gustan más ese tipo de cosas violentas con sangre y armas. Mande nomás a su media naranja para estos pagos virtuales que será bien recibido (previo pago de plics, obvio).
Jime, tengo los cuatro libros que salieron (reediciones nuevas) hasta ahora, y ya los leí, si querés te los presto.