Empezaron las clases y todo lo que eso implica, desde levantarse temprano, renegar con el tráfico y dormir menos de lo necesario, hasta preparar la ropa la noche anterior y el desayuno para todos por las mañanas.
Pero lo más relevante, al menos para mí, es que este año es especial para mis niños: Ezequiel ingresó a la primaria y Gabriel comenzó con el jardín posta (el año pasado fue a un maternal).
Cierto es lo que dicen que dos personas con los mismos padres, formación similar, y todo eso, pueden ser muy diferentes. Sirva como muestra el caso de mis niños, quienes ante situaciones parecidas, reaccionan muy distinto.
Ezequiel, que hasta el día anterior había estado aconsejando a su hermanito sobre cómo comportarse en el jardín, como buen hermano mayor y experto en educación inicial, se pasó la semana entera llorando y renegando. Lloraba cuando se tenía que levantar a la mañana, lloraba en la formación, lloraba cuando se tenía que despedir de mi al dejarlo en la escuela. Todos lo miraban lastimosamente y luego a mi, tratando de darnos consuelo a los dos, cuando lo único que yo quería era que el pendejo niño se metiera en el aula para irme al trabajo y dejar de pasar vergüenza.
En cambio Gabriel, que tenía que comenzar recién esta semana debido a que los niños de jardín entran en tres tandas y a él le tocó en la segunda, nos tenía los oídos lacios de tanto preguntar cuándo iría al jardín o por qué el Eze va a la escuela y él no. Tanto jodió que finalmente Inés fue a hablar con la directora para pedirle que lo autorice a entrar en la primera semana.
Así fue que el miércoles pasado, Gabriel entró al jardín en mitad de la semana. Para el viernes ya lo conocían todos sus compañeros y maestros, tanto que le contaban a Inés que todo el mundo se pone a charlar con él porque les gusta como habla y cuenta absolutamente todo. El anda chocho, va a los saltos y vuelve más contento que nunca.
Voy a ver si la semana que viene Inés quiere cambiar, aunque no creo que acepte.
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Empezaron las clases y todo lo que eso implica, desde levantarse temprano, renegar con el tráfico y dormir menos de lo necesario, hasta preparar la ropa la noche anterior y el desayuno para todos por las mañanas. Pero lo más…
es cierto, cada
pendejoniño, es único e irrepetible.Dejala a Inés con el más peque, que necesita estar relajada
Cómo cuesta arrancar eh?
Yo como tengo uno empezando primer grado, y el otro en segundo año del secundario (empezaron en semanas diferentes) me tomé 2 días una semana, y 3 en ésta, para poder ocuparme de hacerlos entrar en fase…
En mi caso, quien no puede entrar en fase (como dice la Chiru) soy yo.
Tengo un hijo que comenzó la facultad y una que comenzó el jardin de infantes. A este ritmo, el próximo año, yo comenzaré el hospital de dia en un neuropsiquiátrico.
Y sí, es todo un tema. Por suerte esta segunda semana el Eze ya está más tranqui y no llora.
Ahora el que no quiere ir a la escuela soy yo. Ya me había acostumbrado a dormir la siesta.
Ay pienso en el jardin y tiemblo. Mi hijo no llora pero me parece que en el maternal los tiene a todos cagando, las maestras no me dijeron nada, quizas es idea mia y solo me tiene cagando a mi.
Que grosso Gabriel, yo era algo asi cuando era chiquito, me hablaba la vida, ahora tambien, pero me controlo un poco mejor. y no creo haber llorado cuando tenia que entrar al colegio, al menos no lo recuerdo.
Un abrazo, suerte (la vas a necesitar) jajaja.
Yo no tengo hijos, lero lero!
El Eze salio al padrino entonces, yo llore hasta tercer grado mas o menos
Mis enanos son muy parlanchines, los dos, pero Ezequiel es recontra tímido, más que yo (si eso es posible), por eso de entrada parece que Gabriel habla más.
Yo lloraba hasta para ir a la universidad
Ahora lloro más pero al menos me pagan (no mucho, pero más que adsense).
Juajajaja… yo no lloro, pero ganas me dan.
No son los alumnos, es la administración… ni me pagan, ni me mandan contrato. Y yo métale trabajar. Y como soy “no titulada”- estoy en eso, estoy en esoooo- me güevéan que esté contenta y feliz que me toman… eso si, no saben para cuantos cursos. Cómo van a saber si el semestre empezó esta semana. Sería mucho pedirle al cuerpo.
Tus enanos son deliciosos.
Así era el Adri, como Gabriel.
Los días sin cole, lo teníamos que amarrar a la cama paque durmiera hasta las 7 .
El segundo día de clase, se levantó a las 6 (como siempre) y preguntó, puedo levantarme? hoy también voy al cole?
Casi lo matamos… cómo se aguanta una persona feliz de levantarse e ir al cole?
Voy a agregar algo a la naración; y es contarles que el Eze no solo lloro durante una semana; la cual se me hizo eterna; si no que a pesar de su tristeza, angustia y desesperación el no dejo sus quehaceres escolares de lado, porque El Eze lloraba, literalmente, toda la mañana, sin cortes de 8 a 12; esto es un dialogo que tuvo conmigo un dia….
Yo – ….”Eze no hiciste nada en la escuela por llorar?”…
Eze – …”no ma si hice, me limpie los mocos y las lagrimas y copie todo”…
Y fue así, nunca dejó de copiar una letra ni pintar un dibujo a pesar de sus lagrimas. No es un lloron, es MI HEROE LLORON.