Anecdotario, parte II

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Cargamos a Eusebio y seguimos viaje rumbo a Rosario, donde llegamos alrededor de las 17:00, de ahí hasta entrar al centro de la ciudad pasaron algunos minutos más por un corte de protesta en algunas calles, que nos hicieron desviar y perder algo de tiempo.

Por suerte llegamos a la ciudad con algo de tiempo para el #FutbolGeek, o al menos eso pensábamos porque una vez en plena Rosario nos vimos abrumados por la enorme ciudad y no sabíamos para donde agarrar. Nuevamente pedimos indicaciones a unos pibes que nos limpiaron los vidrios del auto (llenos de mariposas, langostas e insectos varios) mientras se les evaporaba el alcohol mezclado con paco que llevaban en su torrente sanguíneo; obviamente, los tipos nos mandaron para cualquier lado así que tuvimos que volver a consultar a un transeúnte que, con mejor tino, nos tiró la posta.

Con las indicaciones de este último más un plano (desactualizado) de la ciudad que tenía Eusebio, llegamos a las 18 en punto al hostel, mientras Matías me llamaba por teléfono para preguntarme si íbamos a ir a la cancha y nos daba las indicaciones para llegar.

Acá quiero hacer un pequeño paréntesis para avisar y protestar: porteños queridos, dos o tres cuadras para la gente del interior significan dos o tres cuadras, o sea, tenemos la mala costumbre de tomarnos las indicaciones de manera literal.

Dicho esto continúo con el relato.

Estacioné el auto en una cortada frente al hostel, cargamos con los bolsos y nos registramos en la habitación, no sin antes darnos con la novedad de que Eusebio no tenía lugar en el alojamiento porque estaban todas las habitaciones ocupadas.

Como se nos hacía tarde, Fredy y yo decidimos dejar los bolsos y ocuparnos del alojamiento de Eusebio para después del partido, porque no había mucho que podamos hacer en ese momento.

Para hacerla corta, les diré que nuestro amigo terminó alojándose en la habitación preparada para doce personas (el fue el trece). Esto no debe resultar extraño, ya que otra habitación, originalmente para seis, terminó alojando a siete.

Llegamos fácil a la cancha y ahí dentro me presenté y conocí, por segunda vez a muchos de mis amigos de twitter y blogs, con quienes compartimos un par de horas de fútbol y charla que me dejaron mucho más agotado de lo que me hubiese esperado. Y no es por buscar justificativo a la goleada del primer partido (7-0 nos comimos), pero recuerden que Fredy y yo veníamos de un viaje de ocho horas. Eusebio no tiene excusa :)

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Publicado por Guty   @   11 mayo 2009 10 comentarios
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