Yo soy una de esas personas pelotudas que se encariñan con ciertos bienes materiales y sufre cuando les pasa algo, como si se tratara de seres vivos, una mascota, ponele.
Y no solo por el valor en dinero que tengan las cosas, por ejemplo, el tlevisor es más caro y tiene más tiempo en casa que mi celular pero si se rompe y tengo que reemplazarlo no lo sentiría más que por la plata, muy diferente sería si le ocurre algo a mi teléfono.
Si me roban, se me pierde o se rompe mi celular es como si me dejaran en bolas. Alguna vez me lo olvidé en casa y me sentía totalmente desconectado, aún cuando tenía la notebook con internet y el corporativo del laburo.
La notebook es otro de esos objetos que despiertan mi aprecio más allá de lo razonable. Va camino a su tercer año (en junio o julio) y no ha parado ni un solo instante desde que la tengo, todos los días está a full conmigo en casa o en la oficina, pasamos muchas horas juntos y serían más de no ser porque uno tiene otros asuntos que atender, como la familia y la alimentación (para ir al baño no la dejaría).
Aunque estaba buena cuando la compré, actualmente no es de lo mejor, pero se la banca y a mi me sobra para lo que la utilizo. Si no se me rompe o me la roban, creo que voy a tenerla por mucho tiempo más, probablemente hasta sus últimos días.
Con el auto me pasa eso de tenerle afecto y eso que no soy un tipo fierrero, de esos que saben cuantos caballos tiene su auto, ni que lo viven cuidando y limpiando. Al contrario, mi coche siempre está sucio y con la nafta en reserva, pero lo quiero mucho al guacho. El me llevó a pasear por toda la zona de las sierras y a enamorarme de cada lugar que visité. En sus cortos cuatro años de edad, hizo más viajes que mi auto anterior y es en parte responsable de que mis enanos estén esperando las vacaciones de verano para viajar.
Cuando cambié de auto, me dio mucha pena desprenderme del anterior, un Renault 9 modelo 1995, que me acompañó por más de once años, en él fuimos a tener nuestro primer bebé. A veces lo veo con nuevo dueño y está hermoso (el auto, el chabón no es de mi tipo), bien cuidadito, siempre lustroso y parece que anda tan bien como cuando estaba conmigo. Me da una especie de nostalgia, como cuando ves a una ex con su nueva pareja
También tengo ciertos sentimientos irracionales hacia la paleta de padel, pero eso se los cuento en otro post que sale en unos días.
Por lo general no me encariño con las cosas, pero debo admitir que le tengo especial cariño a la Bersa Thunder que tengo.
uy yo soy igual. Daniel me diagnosticó conel síndrome de acumulación compulsiva pero aparte de chucherías varias, tengo la zipera, la primer camarita de foto digital (ahora usada de juguete xAbril), un escaner de mano… y un renault gordini abanadonado:) jé Ni pienso desprenderme de nada
Yo soy igual, me encariño hasta con la ropa y me da pena tirarla. Por suerte está mi mujer que parece tener una afición por tirar todo lo que tenga más de 3 meses sin uso… por lo que, entre que ella quiere tirar y yo que quiero guardar, logramos que solo queden las cosas realmente importantes…. un balance cosmico (?)
Mis objetos mas preciados son, mis 2 guitarras, un anillo que lo tengo hace mucho tiempo, una foto carnet de mi abuelo paterno que no conocí, la notebook, y un calzoncillo verde que se le ven los elásticos pero es muy cómodo
Que buen tema!
Yo me encariñé mucho con mi HP 48G, esa calculadora científica que me enseñó a programar y con la que pasé materias realmente jodidas. Hoy no la vendería a pesar de que no es la gran cosa.
Hoy le tengo cariño al Milestone, obvio. Pero por ahí le tengo más a la PC que es la primera que compré y que todavía me da satisfaccciones.
Lo mismo con aquella coupé Taunus que me robaron, la adoraba a pesar de que era una porquería. Le había hecho el motor yo, la estaba empezando a mejorar cuando unos desgraciados la hicieron mierda. Lo peor, como decimos con algunos amigos, es encontrarla. Juro que me dolió en el alma!
No importa que sean bienes materiales, tenemos ese sentido de apego extraño, más aún los Geeks como nosotros.
Saludos y Plics! (aunque paguen poco)
Cuando somos niños a las cosas a las que nos apegamos les llaman “objetos transicionales”, de grandes “prolongación peneana”.
me quedo con “síndrome de acumulación compulsiva”
jaja a mi me pasa lo mismo, tengo montones de cosas tiradas por ahí que no las quiero tirar y si me preguntan enseguida encuentro una excusa para no tirarlas. A mis compus las quiero a todas, de hecho hay una que ya está bastante viejita y la tengo tirada en un rincón prendida todo el día con la excusa de que es un “servidor” (no, UnSer no), mentiraaaa es una computadora con un apache y un FTP, nada más, pero ni en pedo la regalo.
Hoy por hoy creo que si pierdo la notebook o el celular me deprimiría muchísimo.
Que le vamos a hacer, somos así, sentimentales.
yo soy capaz de botarlo tooodooo, peroooooooooo… me pasó igual con el primer autito y con el segundo, el del accidente… mi notebook, lo mismo… y toodas las cosas de mi hijo… cosas que no necesita, ni le caben, ni el cabe dentro… yo no puedo tirarlas. Mi casa es “japonesa”, bastante vacía, me gusta tener espacio, pero no quita que se me acumulen en alguna esquina los objetos absurdos. Para otros, no para mi. Lindo post.
ps que Inés no te vea lo de la metáfora con la ex. Yo te lo leo y la próxima que nos cruzamos con la ex, no te digo como te quedaba el ojo, entre otros huesos.
Yo hablo de encariñarse con cosas tipo celular, computadora o el auto, pero veo que acá hay mucha gente con alma de ciruja :p
como dice MAFALDA, no lo tiramos porque “todo sirve para algo”, y lo guardamos eternamente.
yo tambien soy “junta mugre” segun mi marido, ja
Como dice N3RI, son todos unos Diógenes digitales (?)