Este es un post reescrito apelando a la memoria. Digo reescrito porque ya había posteado sobre este tema en una vieja web que por razones que no vienen al caso, terminé cerrando y perdí todo lo que ahí tenía, que no era mucho y para nada interesante. Siempre quise recuperar el artículo sobre la sarissa pero no pude porque no tenía backup y no quedó registro de eso en ningún lado, así que vuelvo escribirlo, seguramente no igual, pero muy parecido.
Alejandro, hijo de Filipo II, rey de Macedonia entre el 336 y el 323 antes de Cristo, pasó a la historia como uno de los mayores genios militares de la historia.
A la corta edad de 25 años controlaba el mayor imperio de la antigüedad y había logrado derrotar al invencible ejército persa en una batalla a pura estrategia librada en Gaugamela, donde Dario III se retiró humillado con el rabo entre las patas.
Pero antes de llegar a este momento cúlmine de su vida como rey y emperador, Alejandro debió atravesar muchas pruebas y librar incontables batallas menores a lo largo de su travesía desde su primer combate en Queronea.
Al heredar el trono cedido por su padre Filipo, asesinado cuando él contaba con solo 20 años, también hizo suyas las misiones y responsabilidades correspondientes a su posición por lo que debió continuar con la expansión del imperio como se venía haciendo desde el reinado de su padre.
Para ello se valió de sus dotes naturales: carisma, sobrada confianza y excepcional capacidad para las estrategias militares.

Pero nada hubiese llevado a Alejandro a la cima de los líderes mundiales de todos los tiempos, de no ser por una de las herramientas más populares de los ejércitos macedonios de la antigüedad: la falange.
La falange es una formación de gran cantidad de lanzas, llamadas sarissa, que se movía hacia el frente del ataque a un ritmo lento pero continuo con el objetivo de presionar al enemigo y empujarlo hacia la inexpugnable pared de picas.
Para que se den una idea del poderío de la falange, les cuento que cada formación se constituía por columnas de 16 hombres de frente por 16 de lado, o sea, un cuadrado, o syntagma, de 256 lanceros en total, el frente de ataque se conformaba por dos alas de 32 syntagmas cada una. Algo que seguramente habrá impresionado a los rivales.
Los primeros hombres llevaban su sarissa en forma horizontal, sosteniéndola con ambas manos debido a su tamaño y peso (unos 6 metros), por lo cual su escudo de defensa iba colgado del cuello como un enorme medallón, que en realidad casi ni utilizaban, salvo ante lluvias de flechas, ya que la defensa era el ataque frontal.

A pesar de ser una formación muy buena en la lucha multitudinaria, poco era lo que podían hacer los soldados macedonios con una lanza y un escudo poco efectivo en el caso de quedar quedaban aislados y tener que luchar cuerpo a cuerpo.
No fue Alejandro el que inventó la falange, de hecho Filipo ya venía utilizando esta formación de lanzas con mucho éxito, pero sí quién mayores réditos obtuvo de ella.
Luego la formación fue tomada y mejorada a lo largo de la historia por otras civilizaciones, incluída la romana, con mayor o menor efectividad, hasta quedar relegada tecnológicamente ante la aparición de otros elementos bélicos, como el carro de asalto.
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Grande Guty! Útil e interesante post!
La falange termina de ser útil cuando Antíoco III se enfrenta contra las tropas romanas (190 Ac). Fue el fin de la superioridad de una formación que duró siglos.
Chas gracias Gabomán.
Los romanos le cagaron la vida a la falange de Alejandro y las cargas de elefantes de Aníbal, que tipos guachos