Como les decía, desde que tengo el Kindle estoy leyendo mucho más. Quizás por la comodidad de llevar todo en un pequeño dispositivo en lugar de cargar con libros, revistas y la notebook, o simplemente por la novedad del juguete nuevo (cosa que descarto porque mi entusiasmo no dura tanto).
El Kindle es un gadget muy sencillo, sirve (casi) exclusivamente para leer, aunque también se puede acceder a Internet, revisar el correo y usar Twitter, su función fundamental es la de soporte de texto. Y como tal, no tiene más argumentos que justifiquen su adquisición. No necesita mayores explicaciones, es un equipo para quienes leemos, sea por gusto o necesidad, eso no importa.
No obstante, siempre hay quienes te preguntan el sentido de tener un dispositivo para lectura cuando existen los libros o los archivos para descargar a la pc e imprimirlos, o leerlos directamente desde el monitor.
No sé si será la edad o qué, pero cada vez estoy más intolerante ante este tipo de cuestionamientos, me resultan casi tan molestos e incomprensibles como los que interrogan sobre mi ateísmo. La mayoría piden respuestas que no van a entender o que no les satisfacen, en el mejor de los casos.
Me tocó escuchar argumentos como que “la tecnología embrutece a los niños”, “los chicos no saben escribir”, “si no lo buscan en Internet, no saben investigar en un libro”, a lo que yo, personalmente adhiero, es verdad en cierto sentido. Un niño que nunca deja la pc o la play tiene un serio problema, pero la raiz no está en la tecnología sino en la educación sobre el uso de esta. Si no saben escribir, les resultará muy complicado avanzar en la escuela, salvo que los docentes tampoco estén demasiado capacitados para enseñar (lo que no es para nada descabellado), tampoco podrán buscar en Internet un término mal escrito. De todos modos, no entiendo qué tiene de malo buscar algo en Internet, que es más rápido y preciso, que investigar en un libro que quizás no esté actualizado (y nunca lo estará), si hasta la RAE está online para facilitarnos la tarea de aprender el significado de las palabras.
Los tiempos, la tecnología y las personas cambian, no es correcto comparar a los niños de hoy con los que fuimos nosotros. Los chicos de hoy saben lo que utilizan y necesitan actualmente. No veo a nadie pegando el grito en el cielo por la desaparición gradual de las guías telefónicas en papel, por ejemplo. La caligrafía no tiene mayor uso que la escritura de diplomas o un sentido estético-artístico (perdón, pero es todo lo que yo le veo). Mis abuelos sabían ensillar un caballo, algo que a mi me sería muy útil trabajando en un datacenter.
Como sea, este post no estaba destinado a continuar la polémica, sino a presentar uno de mis motivos para tener y utilizar un lector de ebooks, pero creo que me extendí demasiado y lo voy a dejar para la próxima, mientras tanto, si quieren razones acá tienen 101.
Buen planteo! No se puede culpara a la tecnología por sus malos usos, la tecnología per se (quería usar esa frase jajaj) no es ni buena ni mala. Hace unos años podías copiarte un trabajo práctico de la encarta (¿alguien se acuerda de la encarta?) sin leerlo y un tiempo atrás podías copiarlo a mano de un par de libros, el hecho de copiar autistamente es el mismo, solo cambia el medio.
Con respecto al e-book, dispositivo que no me termina de convencer por varias razones que no vienen al caso, no creo que mate al libro ni veo mal que la gente lo tenga, si eso ayuda a que la gente lea, yo seguiré armando bibliotecas con libros de papel, es más, tal vez compre un e-book y tenga miles de libros en el (de hecho tengo varios en el ipod) y al mismo tiempo siga comprando libros en papel. Cada cual usa el soporte que más le convence.
Abrazo.
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De hecho, yo tengo varios libros en digital y en papel. En digital están para releerlos algún día y no maltratar al original, que es más vulnerable.