Recuerdo una vez que me tuve que fumar uno en un cajero.
La cosa fue así: yo estaba en la fila del cajero esperando que una señora salga mientras detrás mío se encontraban un par de personas aguardando su turno. La señora salió y yo me mandé de una, una vez dentro del habitáculo me percato de un olor extraño, como a huevo podrido y me di cuenta que la doña se había largado un soberano dope. ¿Qué hacer? No podía salir a tomar aire, la gente que estaba esperando iba a pensar que fui yo, peor aún si entraba y salía al toque; “este se metió a tirarse un pedo nomás” sería lo menos que dirían.
Así que me lo fumé, realicé mi transacción lo más rápido posible y partí ráudamente del lugar.
Es una lástima que todavía no hayan existido los parches Flat-D Flatulence Deodorizer, un dispositivo al mejor estilo toallita femenina, que se adhiere a los calzones, a modo de filtro entre el ocote y el mundo exterior, y se encarga de liberar un agradable perfume para contrarrestar el aroma natural del flato.
Si a esto le sumamos un pack de algodón para eliminar el componente sonoro, tenemos un combo anti pedo ideal para usar en reuniones, aunque sería un tanto sospechoso la llegada repentina del olor (aunque sea agradable) cada vez que te invitan a comer legumbres.
Link: Flatulence Deodorizer.
Jajaja!
Me hiciste acordar al chiste de Cacho Garay que en un momento decía:”Y qué? acaso vó cagá mentolado?”
9:17 am
Una vez iba en un colectivo y de repente se siente un olor insoportable, para colmo era invierno y todas las ventanillas estaban cerradas.
El murmullo crecía y a medida que el olor aumentaba, en una de esas se escucha desde el fondo una dulce voz infantil que dice: ” Papá.. otra vez!… mamá te dijo que fueras al baño!”
Segundos después el timbre hacia ringggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggg
Y todos vimos como un señor se bajaba con un chico a upa caminando con la cabeza gacha.