Llegan las vacaciones y todos estamos con los horarios cambiados, tratando de acostumbrarnos a que los chicos estén en casa todo el día y cuidando el mango para llegar a fin de mes, o al menos hasta que paguen el aguinaldo.
No sé si es algo común a todo el mundo, pero al menos en mi casa se gasta más cuando estamos todos, por ejemplo, los fines de semana necesitamos más dinero que de lunes a viernes. Esto es más notorio cuando hay niños, que requieren entretenimiento constante: cine, juegos, paseos a la plaza, golosinas, paseos en casa de la abuela…ahora imaginen esto durante dos semanas completas.
Y más allá de lo monetario, el tema vacacional es más complicado de lo que aparenta. No se trata de unos días de descando, tirado en algún lado haciendo nada, todo lo contrario. Hay que planificar qué hacer para que los chicos (y a veces los grandes) no se aburran y sientan que desperdiciaron los días libres.
Sino después son los reclamos, “te la pasaste tirado mirando televisión”, “no salimos a pasear a ningún lado”, “no arreglaste los enchufes ni la mochila del baño que está perdiendo”, “ni siquiera me llevaste a comer un pancho en el carrobar de la esquina”, y similares.
Ante tamaña presión, uno lo que más espera durante el receso invernal es que se termine para volver a la rutina laboral y poder descansar de las vacaciones. Pero mientras tanto hay que hacerle frente a la situación y encarar el asunto con seriedad, porque la familia se merece todo lo que uno pueda darle y más…al menos durante las vacaciones.
Lo mejor es planificar para algunos días (no todos porque tampoco te vas a estructurar las actividades durante el tiempo que debería ser de descanso), así de pronto decís “vamos al cine” y te los cargás a todos a ver una película y un par de días después caés con facturas y café, a la noche a cenar y así, una cosita por vez.
Claro, que lo mejor sería viajar y pasar unos días en otro lugar, pero eso requiere más dinero y hasta puede que uno termine más cansado. Porque muchos nos llenamos de actividades, paseos y visitas cuando estamos de viaje y al finalizar estamos más agotados que si nos hubiésemos quedado en casa.
Como sea, voy a aprovechar a mis niños en casa para enseñarles a morsear como corresponde mientras espero que el aguinaldo me dé un respiro.
Acepto recomendaciones para estas dos semanas.