Hubo una época en que salía con mis amigos todos los fines de semana, viernes y sábado, incluso un verano en que a esas salidas se le sumaban los miércoles. Recuerdo estar ansioso porque llegue la noche para ir de joda al boliche de moda y la angustia que me producía cuando no poder asistir, más aún si sabía que mis amigos iban sin mi.
Ahora, si salgo de noche con mis amigos una vez cada dos meses es mucho. Y no es porque esté casado, Inés nunca me hizo problema por eso (ni yo a ella), tampoco es cuestión de dinero y ni siquiera se trata de resaca; soy de los que se acuestan a las 7 am y en un par de horas ya está despierto (eso sí, a la siesta te duermo la vida); es que simplemente no me dan ganas.
Muchas veces hice planes para viernes o sábado y llegado el momento preferí quedarme en casa viendo TV, leyendo o boludeando con la computadora, cosas de viejo incogible.
Por supuesto que me gusta salir, la paso más que bien cada vez que lo hago, me divierto muchísimo y me dan ganas de continuar la joda como siempre, pero el empujón inicial es el que me falta. Otra cosa rara: me pinta más la joda fuera de La Rioja, por eso me gusta tanto viajar
Por eso esta imagen me identifica bastante, y creo que a algunos de uds. también.
Vía College Humor.