Visita al cañón del Talampaya

Flia. FuentesHace treinta y dos años que vivo en La Rioja y, aunque parezca mentira, nunca había visitado el principal atractivo turístico de la zona, que es el famoso Cañón del Talampaya.

Todo aquel que visita La Rioja pregunta por dos lugares: Anillaco y Talampaya, el primero por ser el pueblo natal de un ex presidente y el segundo por tratarse de una reserva natural declara patrimonio de la humanidad. Debo aclarar que en la provincia tenemos muchos otros atractivos como Laguna Brava, Corona del Inca, Cuesta de Miranda, Quebrada de los Cóndores, Vientos del Señor, la mina La Mejicana y todos valen la pena ser visitados.

Hoy quiero comentarles mi impresión sobre Talampaya.

Apenas llegué me llamó la atención la cantidad de gente que había en la entrada, muchísimos vehículos y gente de todos lados buscando información y anotándose para las excursiones. El estacionamiento del predio parecía el de un hipermercado un día de ofertas.

Afortunadamente, se me ocurrió reservar el paseo varios días antes, así que al llegar sólo tuve que presentar mi voucher y pagar. Muchas personas llegaban temprano, consultaban y tenían que quedarse esperando durante varias horas para salir, debido a la multitud de visitantes que, según dicen los medios, este fin de semana largo superó su record histórico.

Las instalaciones del lugar están impecables, muy completas y con toda la comodidad, brindando a los turistas un buen lugar donde pasar el rato mientras salen las excursiones. Hay lugares de acampe para los más aventureros, mesas para quienes llevan su propia comida, un restaurante y cafetería muy completo, salas de estar con sillones, tienda de artesanías y souvenirs, información turística, servicio de emergencias, etc.

Incluso hay un paseo informativo sobre dinosaurios, que todo el mundo puede visitar solo por acceder al predio, aunque no desee realizar el recorrido por el cañón.

Sobre el paseo por el cañón de Talampaya, este puede ser realizado a pie, en bicicleta (ambos con un guía), en minibus o el denominado overload, que consiste en un colectivo con terraza, desde la cual se puede apreciar el paisaje al aire libre con vistas de 360°. Este último fue el que hicimos y no me arrepiento de haber pagado unos pesos más.

No voy a aburrirlos con datos sobre el lugar, que pueden leer en cualquier sitio de turismo, además no deseo spoilearles la visita, sólo diré que durante la visita pudimos observar formaciones rocosas increíbles, de millones de años atrás, cuando esa zona estaba llena de agua (hoy es casi un desierto); también se aprecian petroglifos dejados ahí por los pueblos originarios que transitaban por la zona y, algo que me sorprendió, mucha vida silvestre, como zorros, cóndores, maras y guanacos que andaban a sus anchas muy cerca de la gente, sabiendo que están a salvo.

Aprendí muchísimo en la visita y me entró la curiosidad por saber más aún, así que me prometí volver y hacer el recorrido a pie.

La verdad que me sorprendí gratamente con el lugar y las instalaciones, debo felicitar a la gente de la empresa que tiene la concesión de los tours en Talampaya.

Las fotos las voy a ir posteando en estos días en Tumblr 🙂

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3 comentarios en “Visita al cañón del Talampaya”

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