Foteando ando

Siendo un tipo cabeza cuadrada, lógico-matemático, siempre tuve gran admiración por quienes son capaces de desarrollar alguna actividad artística.

No tengo talento ni soy lo suficientemente sensible como para apreciar y traducir algún aspecto del mundo como lo hacen los demás. De chico probé con la música, aprendí a tocar algunos instrumentos que luego abandoné, también intenté dibujar y pintar con témperas, más grande volví a la música, hasta que cerca de los veinte llegué a la literatura, leí mucho, aprendí cosas interesantes y, obviamente, también intenté escribir algo.

De todas mis incursiones artísticas, la más perdurable fue la última, en la que recaigo de vez en cuando, aunque sólo sea para despuntar el vicio.

Si hay algo que no voy a comprender, es cómo recién a los 37 años me interesé por la fotografía, que para algunos no está considerada como arte, pero es sólo un rótulo (según Wikipedia, en la concepción moderna de arte, la fotografía ocupa el octavo lugar).

Y es que sacar fotos es muy interesante y divertido, tanto como nunca se me hubiese ocurrido imaginar. Hay muchísimas cosas para aprender, siglas, fórmulas y configuraciones, que más o menos uno está acostumbrado, y luego está lo otro, aquello que se puede tratar de enseñar y explicar pero que se aprende mejor practicando, observando a los que saben y tratando de hacer lo propio.

Leyendo un blog de fotografía donde aprendí los primeros conceptos, me encontré una entrada con frases de grandes fotógrafos, de las cuales hay dos que me llegan mucho:

La fotografía ayuda a la gente a ver.”  Berenice Abbott

“La cámara es un instrumento que enseña a la gente cómo ver sin cámara.”  Dorothea Lange

Hay muchas cosas que nos puede dejar la fotografía, para algunos es un cable a tierra, una forma de descargar tensiones; para otros será el modo de expresarse, de enviar un mensaje. A mi me sirve mucho para apreciar el mundo de otra manera, desde que tengo la cámara miro todo de otra manera, prestando atención a las líneas, los horizontes, tratando de componer escenas aún sin tener la cámara conmigo.

Aprendí a complementar lo aprendido de otras disciplinas, como algunas reglas de composición, que tienen mucha relación con el SEO y el diseño, o ciertas nociones de astronomía a tener en cuenta a la hora de fotografiar el cielo.

Me resulta indispensable salir un rato, aunque sea los fines de semana, a sacar fotos a cualquier sitio, y ni hablar si me surge un viaje.

Soy malísimo, no obstante me entretengo mucho dándole al botón de disparar, retocando, cuando corresponde, el desastre en la computadora y subiendo mis fotos a todos lados.

Como decía, hay muchas cosas lindas de la fotografía, pero si tengo que destacar algo, además de lo comentado anteriormente, es el haber conocido muchísima gente que dedicada a esto. Personas que viven de la fotografía, artistas dedicados y aficionados que recién inician, muchos de ellos me han dado una mano y enseñado lo poco o mucho que pude aprender. Particularmente, en La Rioja, nos hicimos de un lindo grupo de aficionados que salimos a fotear juntos, nos pasamos tips y criticamos despiadadamente nuestros trabajos a la vez que aprendemos un poquito de cada uno.

Creo que voy a seguir con esto un rato largo, así que tendrán que aguantarme 🙂

Puente Rosario-Victoria

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2 comentarios en “Foteando ando”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. La verdad debe ser dicha, no sos nada malo, al contrario, haces buenas tomas y tenes el privilegio de un paisaje que no cualquiera encuentra cuando sale de su casa. Tener chicos también ayuda y esa hermosura de Ludmi mucho más.

    Lo que pasa es que nos volvimos fríos y calculadores, y como dicen en alguna película, nos da miedo no tener el “control” de las cosas. Por eso también la fotografía ayuda a descontracturarnos un poco, a no tener las cosas bajo control y tener que hacer malabares para conseguir algo.

    Yo tuve alguna vez el espíritu “artístico”, creo que perdí bastante y no lo voy a recuperar, pero si algo me ha dado la fotografía (a la que también llego “tarde” como vos, pero no tiene nada de malo) es la oportunidad de ver las cosas diferentes y más aún entender que se puede -como digo yo- mentir fácilmente.

    Cosas que se hablan últimamente, sin entrar en lo político, sobre qué es lo que se nos muestra y en lo que después basamos nuestras conclusiones.
    Un paisaje hermoso en una foto nos puede parecer luego una porquería cuando lo visitamos porque no tenemos la visión de esa foto (probablemente hecha a propósito para vender) o que es mejor de lo que esperábamos.

    La única contra es el costo económico, pero mientras podamos hacer algo y disfrutarlo con otros, creo que vale la pena el esfuerzo.

    PD: Repito, dejemos de decir “soy mal fotógrafo” porque salvo ciertas excepciones, no lo hacemos del todo mal. Se puede hacer mucho mejor y se puede tener más “mano” pero vamos bien. 😉

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