Viendo un documental en NatGeo, me enteré de varias cosas que no sabía sobre la atracción entre hombres y mujeres.
Hace un tiempo mandé una encuesta preguntando qué era lo que los hombres prefieren de las mujeres, y los resultados fueron bastante mentirosos, a mi me gustan las piernas, pero según estudios científicos, inconcientemente los hombres solo buscamos mujeres con buena figura.
Por ejemplo, que los hombres nos sentimos atraidos hacia las mujeres con curvas no es un misterio, pero parece que la cosa no es así nomás, existe una proporción cadera-cintura ideal: la cintura debe medir la séptima parte de las caderas, o sea que una mujer con 90 cm de caderas debe tener 63 cm de cintura para estar dentro de las medidas ideales.
Resulta que esto no es caprichoso, sino que tiene una fundamentación ancestral basada en la propagación de la especie. Según dicen, las mujeres con esa proporción de caderas-cintura están mejor preparadas para procrear y parir, por eso a los hombres nos atraen. Hay otras características físicas como los detalles de la cara, ojos, pómulos, labios, que pueden llamar la atención, pero lo que más nos puede son las curvas. Y no lo nieguen, pueden decir lo que quieran pero lo cierto es que inconcientemente elegimos las mujeres con forma de reloj de arena.
Las mujeres en cambio, son atraidas por otras características masculinas como el mentón fuerte y hombros anchos, pero lo visual no es determinante, al menos no como en los hombres. Ellas prefieren cualidades que no se aprecian a simple vista, tales como seguridad, fidelidad, protección, que le aseguran buena familia y cuidado de los hijos.
Esto explicaría en parte por qué los hombres somos más infieles que las mujeres, a nosotros todo nos entra por los ojos, buscamos características físicas en nuestras compañeras. Estas cualidades están presentes en muchas féminas durante la juventud, pero se van perdiendo a medida que pasan los años, por eso los tipos miran con ganas (yo no) a chicas más jóvenes, que aún conservan su silueta de guitarra.
Sin embargo las mujeres no se quedan atrás y engañan a la naturaleza calentona de los hombres recurriendo a diversas artimañas como maquillaje, tinturas, fajas, escotes y, en casos extremos, cirugías.