Links de lunes

Acá estamos, volviendo a la actividad luego de un par de días interesantes. Nada de descanso por estos lados pero muy lindo por las cosas que pasaron durante el sábado y domingo.

Tuve una especie de reencuentro familiar con mi mamá, gracias al viaje de básquet de mi niño del medio; y ayer, domingo, pudimos asistir con toda la familia a la primera feria medieval riojana.

Y hablando de eso, fue un lindo evento, muy bien organizado, con gente buena onda, donde pude aprovechar para sacar algunas fotos y despedirme de mi cámara, que hoy se va con su nuevo dueño.

Bueno, basta de ponerse sentimental, vamos a lo nuestro:

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Tiempo de balance

No sé si la llegada de fin de año y la proximidad de las fiestas nos predisponen de otra manera o si es sólo una sensación mía, pero lo cierto es que en estos días estoy viendo muchas buenas y desinteresadas acciones por parte de la gente.

Y más allá de las campañas y colectas típicas de esta época del año, que están buenas y logran resultados muy gratificantes, a lo que voy es a la buena predisposición de personas que en otro momento no te darían bola.

El lunes, en los links, les mostraba una recopilación de grandes momentos para restituir la fe en la humanidad, donde más o menos se aprecia el espíritu de lo que vengo diciendo. Buscando no sé qué llegué a otro sitio que muestra varias fotos con una linda y emotiva historia detrás.

Estadísticamente hablando, se dice que la época navideña es cuando más nos pega el bajón y el estrés. Es cuando se nos viene encima todo el peso del año: los exámenes finales y/o recuperatorios, informes de cierre, balances, preparativos y reuniones varias. Es también, el momento en que caemos en la cuenta sobre quienes no están, sea porque están lejos o han fallecido, lo cual nos pega duro, especialmente durante las reuniones familiares o de amigos.

Pero también es verdad que a fin de año es el mejor momento para mirar atrás y ver todo lo que se ha recorrido, lo mucho que hemos crecido y aprendido. Los balances no tienen porqué ser siempre deprimentes, lo malo no debe pesar más que lo bueno, o al menos, no debemos agrandar aquello que nos ha salido mal, permitiendo que nos tape todo lo que nos fue beneficioso.

Es el momento ideal para parar la pelota y pensar un poquito, disfrutar de lo que se ha logrado, agradecer a quienes lo merezcan y aprender de los errores. No dejar que la ansiedad por las vacaciones, las fiestas, en fin, cerrar el ciclo nos gane.

Y como buen balance de fin de año, es momento de hacer el mío, aunque a nadie más que a mi le interese.

Pero eso será otro día, no quiero seguir aburriendo.