Links de lunes

Primer lunes de uno de los meses más queridos y esperados por mucha gente. No sé muy bien a qué se debe, pero septiembre tiene muy buena prensa.

Tal vez sea por la mala fama de agosto, que lo precede; o quizás se trate del resabio de nuestra época de estudiantes, donde la llegada de septiembre marcaba la proximidad de la joda desenfrenada. O puede que tenga que ver con un dato estadístico que indica que, proporcionalmente, septiembre es el mes con más nacimientos, ubicándose la mayoría de estos alrededor del día 19, lo que convierte al noveno en el mes de los cumpleaños (y la joda); un cálculo rápido nos lleva a confirmar que somos un polvo de navidad, nada nuevo.

Como sea, bienvenido seas septiembre, con tus alergias y alegrías.

  • Un fotógrafo de National Geographic sale a dar una vuelta por el oste norteamericano con un Lumia 1020 y logró estas imágenes.
  • Mi nuevo héroe: cagó a un banco haciéndoles firmar un contrato con cláusulas increíbles en letra pequeña.

Posts recomendados:

Conversaciones en la cola

Hoy, como todos los meses, me tocó ir al banco y aguantarme una cola de 45 minutos, lo cual está bien en comparación con la hora y media o dos horas que me tocan cada mes.

Y claro, como siempre que voy al banco y tengo taaaanto tiempo al pedo libre, termino pensando cualquier cosa que luego va a parar a un post, generalmente una lista, pero en esta oportunidad…pasa exactamente lo mismo, no voy a cambiar justo ahora.

El disparador esta vez fue que haciendo la fila me encontré con un viejo conocido, compañero de primaria, y nos pusimos a conversar un rato para amenizar la espera hasta llegar a la ventanilla, lo cual sucedió más rápido de lo habitual y no por la charla sino porque había más cajeros que de costumbre.

Los que hayan tenido la desgracia oportunidad de conocerme personalmente saben que no soy alguien particularmente conversador, todo lo contrario, me sale más natural escuchar a los demás y tirar alguna opinión cortita, en voz baja. Soy muy tímido (salvo que haya fernet).

Todo esto me hizo pensar sobre cómo iniciar una conversación con alguien que no se ve hace mucho y siempre caigo en lo mismo: el clima, la demora de la fila, la familia, el laburo…todas charlas superficiales e intrascendentes que se pueden tener con el chofer de un taxi, total nunca lo vas a volver a ver, pero que no llevan a nada si se trata de hablar con alguien que realmente te interesa.

En fín, acá iba una lista pero esto se estiró mucho y dudo que a alguien le interese, se las debo 🙂

NOTA: el título es para atraer visitas 😀

Eh loco, tené una monedita pal asiento?

Este banco de plaza está espectacular: tenés que pagar para sentarte so pena de quedar con el culo hecho un colador.

La cosa es así: el banco tiene unos pinches que evitan que cualquiera se siente en él, pero se bajan cuando se deposita una moneda en un receptáculo, como un parquímetro. Y al igual que un medidor de estacionamiento, el pago permite el uso del banco por un tiempo determinado, luego del cual los pinches vuelven a surgir, obviamente antes emite un aviso sonoro, tampoco es una herramienta de tortura.

No sé si algo así daría resultado en Argentina, mucho menos en La Rioja, pero está interesante como curiosidad.

Dicen que todavía están tratando de hacer pagar a Tusam (?)

PAY & SIT: the private bench (HD) from Fabian Brunsing on Vimeo.

Gente de cola

Gente de colaOtra vez principios de mes y como siempre tuve que hacer la fila en el banco para cobrar (luego otras para pagar, pero no vienen al caso).

Y como siempre que me aburro, me pongo a observar a mi alrededor buscando inspiración y que el tiempo en la cola del banco no sea una pérdida total.

La vez pasada me salió un lista y ahora…también, pero esta es sobre la gente que uno se encuentra haciendo fila.

  • El conversador: te saca tema de cualquier cosa, por ejemplo “-uff…como demoran”, -ajá, “-pero bueno, hay que entender a los cajeros, no debe ser fácil estar todo el día ahí atendiendo a la gente”, -me imagino, “-mi hija trabajaba de cajera en un súper, pero tuvo que dejarlo porque se quedó embarazada, encima el marido es un vago…pero me dieron unos hermosos nietos, mirá las fotos”, -A ver… (y sí, todo sea por hacer más llevadera la espera).
  • El lector 1: entra al banco con un libro nuevo, le saca el celofán ahí mismo y empieza a leer, antes de llegar a la caja está leyéndose la solapa de la contratapa. Al mes siguiente hace igual. O lee muy rápido o solo mira las ilustraciones, me inclino por la segunda.
  • El mala onda: se queja por todo y por todos. “Estos cajeros parece que no tienen apuro”, “los de seguridad deberían controlar mejor, mirá ahí se está colando uno en la fila”, “por qué no habilitan más cajas? La gente no puede pasarse toda la mañana esperando”, “todos los meses igual, ya deberían haber solucionado el tema de las cajas”.
  • El lector 2: llega al banco con un diario, se lo lee por completo haciendo malabares para que no se le desarme, sin lograrlo. Como resultado tenemos un gil con medio diario y otros juntando la otra mitad del periódico entre las piernas de los que están en la fila. Lo bueno de estar cerca de estos tipos es que de vez en cuando podés pegar una mirada a las noticias,  e incluso suelen prestarlo a sus compañeros de aguante bancario.
  • El rebelde: llega con una gorra y lentes oscuros en actitud desafiante, esperando que los guardias le digan que debe quitárselos para ingresar al banco. Si no tiene suerte, prende un pucho y mira de soslayo a los demás para putearse con el primero que le pida que lo apague. Los hay en versión celular, que llegan al banco hablando a los gritos por teléfono y se calienta cuando se le indica que su uso está prohibido.
  • El familiero: suele llegar con dos o tres acompañantes, con quien se va turnando en la fila a medida que se cansan. Es una buena estrategia, pero un tanto molesta para los demás cada vez que hay un cambio de guardia. Una variedad de estos personajes son los que llegan con la esposa y el bebé, se ponen en la fila con el niño esperando que los hagan pasar, luego de realizado su trámite entregan el crío a la madre (nunca lo hice, lo juro).
  • El inquieto: llega y apenas se pone en la fila te pide que le cuides el lugar, se va adelante a ver si falta mucho, mira para atrás, a los costados, arriba, abajo. Al ratito regresa y se pone en su lugar, donde empieza a los saltitos, se para en una pierna, en la otra, gira en el lugar, te mete un codazo, dos apoyadas y un empujón. Sus pedidos de disculpas ya ni te interesan, lo único importante es hacer espacio entre este individuo y uno, pero es imposible, apenas ve algo de luz se mete y continua con su hiperactividad.

Qué hacer en la fila del banco

Esta mañana me tocó ir a cobrar al banco, la fila era interminable pero si no cobraba hoy, ya quedaba para la otra semana, así que a aguantarse.

Lo bueno es que en las dos horas de espera tuve tiempo para pensar esta lista de cosas que hacer mientras se espera en la fila.

  1. Pelearse con los de seguridad porque no dejan usar el celular, lentes oscuros, gorra o cuchillo de supervivencia.
  2. Buscar un punto de apoyo para descansar un poco y aliviar las piernas de tanto plantón, por ejemplo una pared, una columna, los postes que sostienen las cintas del laberinto por donde te obligan a circular, o bien un hombro amigo.
  3. Realizar alguna nerdada como esta: si tardo cinco minutos en avanzar quince lugares (contados por las baldosas o las personas en la fila), y restan x lugares, luego tardaré dos días y medio hasta que me atiendan.
  4. Revisar constantemente la cartera, mochila o bolsillos para comprobar que se tiene toda la documentación necesaria para realizar el trámite, aunque seguro que al llegar a la caja te enterás que te falta algo.
  5. Pelearse con los que intentan colarse, o bien con quienes no nos dejan colar.
  6. Buscar alguien conocido para hacerle burla, en caso de estar más atrás, o envidiarlo si está más adelante.
  7. Tomarse un café: le decís al que está atrás tuyo “ya vuelvo, salgo a atender el celular, me cuida el lugar?” y regresar una hora después cuando falta poco para llegar a la ventanilla.
  8. Resoplar y poner cara de impaciencia, blanquear los ojos, mirar el reloj continuamente y comentar con los vecinos de fila sobre lo lento de la atención en las cajas.
  9. Mirar a las minas y los chabones que también están en la fila e intentar adivinar su personalidad por la cara: esa tiene cara de gato, aquel seguro que es cornudo, ese le pega a la mujer, esa tiene pinta de torta.
  10. Amargarse al pensar que en un mes hay que repetir todo esto nuevamente.
  11. Hacer una lista de cosas que se pueden hacer en la fila del banco.