Corriendo por la vida

Clic para ampliarEl año pasado les comentaba de mi incursión en el running, de la mano del programa C25K. Lo hice más que nada por una cuestión estética y de salud, mi peso se estaba disparando hacia arriba y había llegado a un talle que para mi era lo máximo que podía soportar.

Como hago siempre que me acuerdo de esto, voy a agradecer mis mentores Clau, Joan y Ceci, por quienes me enteré de la existencia de C25K y me decidí a mover las piernas.

Pude completar las nueve semanas del plan y los beneficios fueron evidentes: baje de peso y de talle de pantalones (comprobado en varias oportunidades) y me sirvió para mejorar la capacidad aeróbica en padel, aguantando mejor los puntos largos y recuperarme más rápido, amén de cansarme menos en el mismo tiempo de juego.

Intenté continuar con el paso siguiente, pasar de 5 a 10 km, pero no pude seguir el programa por una cuestión de tiempo, ya que mis sesiones de running eran en la cinta del gimnasio y muy de vez en cuando en la calle, y no daba trotar durante una hora en la cinta y de ahí meterle a los fierros, terminaba destrozado.  Hace un tiempo, cambié de gimnasio y en el nuevo no tienen cinta, así que no podía correr ahí, lo que me obligó a volver a la calle, aunque no tan seguido como me hubiese gustado, lo que sumado al clima de mierda del verano riojano, me hicieron caer de tres sesiones a una sola por semana.

Afortunadamente, me animé a correr con calor y todo, aprovechando las últimas horas del día, acompañado con mucha agua y ropa fresca, y pude volver al ritmo habitual, aunque con sesiones que no superaban los 35-40 minutos y un máximo de 6 km. Y entonces llegaron las vacaciones en las sierras de Córdoba, con lindo clima, río y terrenos que invitaban a correr hasta quedar sin piernas.

Salí a correr por la orilla del río en San Antonio de Arredondo (a unos 4-5 kms) de Carlos Paz y luego comentaba en Twitter que me había olvidado de llevar el armband para el celular y tuve que usar el mp3 de mi hijo, que pesa menos y cabe cómodo en el bolsillo del short. Matías me dijo “hacete hombre, corré sin auriculares” y de paso me comentó que había una carrera en esa localidad al día siguiente. Así que nos inscribimos con los enanos, corrimos, cada cual en su categoría, y pasamos una tarde-noche increíble, con muchísima energía por parte de la organización y la gente que se sumó para participar. Fue mi primera experiencia corriendo en un evento y la disfruté muchísimo, anduve bien, llegué entero y con mucho resto, algo que no me esperaba, aún cuando la distancia era corta.

Seguramente, alguien pensará que llego tarde a esto, lo cual puede ser cierto pero no me preocupa; de hecho, en la carrera de San Antonio de Arredondo, participó un corredor que tiene la edad de mi abuelo (83) y corrió la misma distancia que yo y lo hizo más que bien. Si tomo a ese señor como parámetro, podría afirmar que me quedan varios años para seguir dándole al trote.

Ahora me preparo para hacer 10 km, que si me pongo los corro, pero quiero hacerlo con dignidad, sin terminar todo roto. Por ahora vamos bien, ya veremos como llego al final del plan, mientras tanto, sigo disfrutando de las corridas y el cansancio posterior.

Mientras las piernas me puedan sostener, no debería preocuparme por el resto.

Completé C25K y sigo vivo

La semana pasada, más precisamente el jueves, completé el tercer día de la novena semana del programa C25K.

Para quienes no lo conozcan, C25K, viene de Couch to (2) 5 km, algo así como “del sillón a 5 kilómetros”, es un plan gradual para comenzar a correr y está muy bueno. Yo lo decubrí gracias a Claudia, quien contó que le iba muy bien con el mismo y me despertó la curiosidad, así que compré la app para Android y me puse a correr por el barrio.

El programa se puede usar en las dos modalidades: por distancia o por tiempo, yo elegí esta última por dos razones, primero que me aseguraba que iba a hacer algo aeróbico durante media hora o más, y, la segunda razón es que muchas veces corro en el gimnasio, aunque prefiero hacerlo en la calle a pesar de cansarme más.

Es bien progresivo, pensado para personas que se rascan las bolas todo el día no están acostumbradas a realizar actividad física, que no era mi caso (?) pero más o menos. Desde hace muchísimos años juego al padel al menos una vez por semana y cada sesión es de tres horas. Hará un par de años, comencé a complementar con un poco de fierros para tonificar y evitar lesiones porque estaba jugando más seguido, unas tres veces por semana y siempre tres horas o más.

Digamos que actividad física no me faltaba, pero lo aeróbico fue siempre mi némesis, nunca pude andar en bicicleta durante mucho tiempo seguido, ni hablar de correr, que a lo aeróbico le suma el impacto.

Al principio lo hice como para ver qué onda y me enganché al punto que actualmente son más las veces que salgo a correr de las que juego al padel. No es que me guste más, sino que es más fácil de organizar: sólo tengo que calzarme las zapatillas y mandarme a la calle, encima gratis.

No sé si luego de dos meses (y unos días) habré bajado de peso (lo dudo) o estaré más flaco o gordo, pero me siento muchísimo más liviano y cómodo conmigo mismo, lo que percibo especialmente cuando juego al padel, donde puedo aguantar los puntos largos mucho mejor que antes, algo que siempre se agradece a esta edad 🙂

Ahora voy a seguir corriendo lo mismo durante unos días y luego veo si me animo al paso siguiente, que es 5 to 10 km, o por tiempo, 60 minutos.

Ya les contaré cómo me va.