Links de lunes

Por fin comenzó el año en serio, bah, más o menos porque hay mucha gente de vacaciones, pero me refiero al hecho de que, finalmente, tenemos una semana laboral completa. Qué alegría! ¬¬

Pero no me quejo, laburo esta semana y la próxima me mando a mudar por unos días…siempre y cuando me arreglen el auto a tiempo.

Bue, vamos a lo nuestro.

  • Este enlace lo vi gracias a Paula que lo publicó en Facebook: Frozen bubbles, o hermosas fotografías de burbujas congeladas.
  • Hace un tiempo fue noticia un artista que pintaba con la pinchila, ahora aparece la versión femenina: cuadros pintados con las tetas.

Posts recomendados:

¡Me recibí! ¿Y ahora?

De chicos, muchos teníamos como meta máxima terminar nuestros estudios, la primaria, luego la secundaria y finalmente la universidad, sin contar los posgrados y especializaciones.

La cosa es qué hacer luego de llegar al objetivo. Porque la idea de estudiar es especializarse en algo que nos guste para dedicarnos a eso como modo de vida, algo que no siempre se da.

En estas viñetas lo cuentan mejor.

Link: Incidental Comics.

Graduados

[Infografía] Tecnología en clase

La tecnología en clase es un tema de discusión desde hace rato. Que si ayuda o entorpece la tarea del docente, o si estos están preparados para aplicarla en las aulas.

Existe mucha bibliografía y planes estatales y privados para incorporar desde informática hasta la tecnología móvil. Continúa leyendo [Infografía] Tecnología en clase

La educación en casa

Hace unos días, me mataba de risa con un video de Dani Mateo, en el que hablaba de la educación en casa, cómo fue la que recibimos los treintañeros y cómo es la que le damos a nuestros hijos.

Y más allá de las exageraciones típicas del standup, la verdad no está muy lejos de lo que cuenta el humorista.

Por eso, y ante la ola de niños maleducados y padres faltos de carácter, he decidido iniciar una campaña agresiva por el retorno de los castigos corporales en el hogar y la escuela.

Por supuesto que para eso necesito el respaldo de un gran pedagogo, como el amigo de la foto:

Jean Piaget

Y por si tienen dudas, acá el video de Dani Mateo que les comentaba al principio.

De qué me sirve saber ensillar un caballo

Como les decía, desde que tengo el Kindle estoy leyendo mucho más. Quizás por la comodidad de llevar todo en un pequeño dispositivo en lugar de cargar con libros, revistas y la notebook, o simplemente por la novedad del juguete nuevo (cosa que descarto porque mi entusiasmo no dura tanto).

El Kindle es un gadget muy sencillo, sirve (casi) exclusivamente para leer, aunque también se puede acceder a Internet, revisar el correo y usar Twitter, su función fundamental es la de soporte de texto. Y como tal, no tiene más argumentos que justifiquen su adquisición. No necesita mayores explicaciones, es un equipo para quienes leemos, sea por gusto o necesidad, eso no importa.

No obstante, siempre hay quienes te preguntan el sentido de tener un dispositivo para lectura cuando existen los libros o los archivos para descargar a la pc e imprimirlos, o leerlos directamente desde el monitor.

No sé si será la edad o qué, pero cada vez estoy más intolerante ante este tipo de cuestionamientos, me resultan casi tan molestos e incomprensibles como los que interrogan sobre mi ateísmo. La mayoría piden respuestas que no van a entender o que no les satisfacen, en el mejor de los casos.

Me tocó escuchar argumentos como que “la tecnología embrutece a los niños”, “los chicos no saben escribir”, “si no lo buscan en Internet, no saben investigar en un libro”, a lo que yo, personalmente adhiero, es verdad en cierto sentido. Un niño que nunca deja la pc o la play tiene un serio problema, pero la raiz no está en la tecnología sino en la educación sobre el uso de esta. Si no saben escribir, les resultará muy complicado avanzar en la escuela, salvo que los docentes tampoco estén demasiado capacitados para enseñar (lo que no es para nada descabellado), tampoco podrán buscar en Internet un término mal escrito. De todos modos, no entiendo qué tiene de malo buscar algo en Internet, que es más rápido y preciso, que investigar en un libro que quizás no esté actualizado (y nunca lo estará), si hasta la RAE está online para facilitarnos la tarea de aprender el significado de las palabras.

Los tiempos, la tecnología y las personas cambian, no es correcto comparar a los niños de hoy con los que fuimos nosotros. Los chicos de hoy saben lo que utilizan y necesitan actualmente. No veo a nadie pegando el grito en el cielo por la desaparición gradual de las guías telefónicas en papel, por ejemplo. La caligrafía no tiene mayor uso que la escritura de diplomas o un sentido estético-artístico (perdón, pero es todo lo que yo le veo). Mis abuelos sabían ensillar un caballo, algo que a mi me sería muy útil trabajando en un datacenter.

Como sea, este post no estaba destinado a continuar la polémica, sino a presentar uno de mis motivos para tener y utilizar un lector de ebooks, pero creo que me extendí demasiado y lo voy a dejar para la próxima, mientras tanto, si quieren razones acá tienen 101.

Canasta escolar

Vuelta a clasesEs muy buena la iniciativa del gobierno provincial de subir el adicional por ayuda escolar a $ 215 por hijo. Lamentablemente, por la dispersión de precios (?), ese monto apenas alcanza para la mochila del niño. Es más, hay quienes se tomaron el trabajo de confeccionar una lista de precios con todo aquello que se necesita para comenzar las clases, con los valores de oferta para que sea más barato, y aún así faltaban alrededor de $ 250, sin contar los libros y el uniforme.

Por ejemplo, el uniforme completo para mi niño de jardín me costó $ 280, el del mayor sale un poco más pero todavía le va el del año pasado, salvo algunas prendas sueltas como remeras o pantalones, de ahí hay que pensar en los útiles, arrancando con la mochila, que conseguí a $190, la cartuchera $ 50 (media calidad, sin personajes de tv), los lápices $ 10 (baratos), marcadores $ 15 (más baratos), tijera, goma de borrar, plasticola, cuadernos varios, etc. Y a eso hay que sumarle los libros que no bajan de $ 100.

Los acuerdos de precios están bien, pero no incluyen productos de primera calidad, sino las segundas (o terceras) marcas, y en las listas de la escuela siempre te piden “lápices de colores, pero que sean Faber” o “cuadernos éxito porque los otros tienen las hojas muy finitas”.

Creo que el acuerdo debería ser entre docentes y comercios, bah, si es que no existe uno previo.

Por qué me gusta dar clases

Arranqué en la docencia en el 2002, con una suplencia por pocas horas y no me gustaba para nada, pero eran unos pesos extra que necesitaba con urgencia (hacía poco que me había casado y ya venía mi primer niño). Luego quedé como interino cuando se creó una nueva división en ese colegio, y a la vez entré en la escuela donde estoy actualmente. O sea, hubo una época (como tres años) donde daba clases en dos escuelas a la vez y seguía sin resultarme muy agradable, aunque la piloteaba bastante bien.

Al tiempo tuve que renunciar a ese cargo y quedarme solo con el del colegio donde sigo al día de hoy. A ese cargo debo haber amagado renunciar más veces de las que tengo memoria, pero por una cosa u otra nunca lo hice. El sueldo del colegio paga el auto y los gadgets, mientras el otro me sirve para vivir (comida, ropa, escuela de los enanos, etc.).

Quizás por eso nunca lo dejé, pero actualmente mi trabajo docente me gusta más que antes, por varios motivos.

Cada vez me gusta más. Es el trabajo más reconfortante de todos los que haya tenido. No hay nada que se compare a ver cómo un chico aprende y desarrolla ciertas habilidades gracias a lo que uno le brinda.

Educar es más importante que brindar Internet. Aún cuando trabajando en un ISP uno es responsable que la gente pueda acceder a la información, el contenido de lo que ven los clientes no es responsabilidad de la empresa, a la cual le da lo mismo un abonado que use la conexión para piratería, pornografía o vender merca.

Con los años aprendí a tomarle el gusto. Actualmente soy mejor docente que cuando empecé hace más de siete años, lo que es lógico, uno aprende a enseñar. Y no es solo un juego de palabras, porque pararse frente a un grupo de adolescentes, lograr su atención y motivarlos a trabajar no es algo muy fácil, mucho menos para alguien tímido y corto de genio como yo, que además, nunca recibió formación pedagógica sino que entró en esto de la enseñanza más por necesidad que otra cosa.

Se ganan amigos. Los chicos crecen y cuando dejan de ser mis alumnos pasan a ser ex-alumnos, conocidos e incluso con algunos hemos logrado cierta confianza y trato amistoso: nos encontramos en algún bar o boliche más de una vez, jugué al padel con muchos de ellos y hasta intercambiamos mp3 de música con otros.

Y lo mejor de todo es que disfruto cada vez que estoy en el aula, aunque los pendejos me hagan renegar y no tengan ganas de atender, es una actividad que me encanta.

Como dice el refrán, aprendí a querer lo que tengo.