[Infografía] La evolución de los e-readers

Desde que el hombre inventó la escritura siempre hubo alguien interesado en leer, ya sea por distracción, investigación o simple curiosidad.

No siempre pudimos llevar nuestras lecturas encima como en la actualidad, es más, antiguamente ni siquiera se podía escribir fuera de casa. Gracias a la imprenta, la literatura fue algo más accesible y de ahí en más la información fluyó de un lado al otro como nunca antes.

En la actualidad, cualquiera puede llevar consigo varios libros sin necesidad de cargar con una pesada mochila, ya sea que los tenga cargados en su lector de ebooks, tablet o smartphone.

He aquí una recopilación del camino recorrido desde las tablillas de cerámica hasta los modernos e-readers.

Visto en Tic Beat.

Historia del e-reader

Algo que contar

Escribir historias no es tan complejo como algunos puedan pensar.

Es simple, como dice Oscar Wilde “No existen mas que dos reglas para escribir: tener algo que contar…y contarlo”, o sea, no parece muy complicado, en principio.

Creo que la parte más difícil de esto es la primera, no es tan sencillo tener algo para contar y que valga la pena leer.

Sin desmerecer a este sitio, confieso que escribir en el blog es más fácil que hacerlo en otro ámbito, al menos para mi. Puede que se deba al entrenamiento de cuatro años seguidos escribiendo boludeces casi a diario, más de mil posts con pocas o muchas palabras (algunos apenas tienen título) le dan a uno algo de estado físico como para seguir el ritmo.

Para que se den una idea, hace una semana que estoy dándole vueltas a un cuento y aún no puedo terminarlo, teniendo en mente todo el relato; encima lo que está escrito no logra convencerme.

Un post lo escribo al vuelo, pienso algo, lo escribo y lo publico, a veces sin leer lo que puse, por eso luego tengo que andar corrigiendo, lo que no me molesta demasiado, pero con un cuento no es tan fácil, una vez que salió así se quedó, no me gusta reescribir, salvo que sea una tarea de taller literario.

Lo complicado es generar historias por cuenta propia, más allá de las anécdotas personales, que resulten los suficientemente atractivas como para que alguien quiera leerlas sin sentirse estafado. El SEO fuera de la web puede ser muy mal visto…en realidad en el ámbito web tampoco se lo aplaude pero se lo acepta como algo válido.

De hecho, si no fuese por algunas trampitas aceptadas (y aceptables), muchos de ustedes no estarían leyendo esto.