[Infografía] Los libros de ciencia ficción más vendidos

En los links de ayer, puse uno sobre el top ten de los libros más leídos en el mundo y me sorprendía que haya varios títulos dedicados al género fantástico, como Harry Potter, El señor de los anillos o la Biblia (?)

Lo cierto es que lo fantástico no está tan lejos del mainstream, mucho menos ahora, con el resurgimiento de las historias de vampiros, hombres lobo, magia y toda la parafernalia adolescente hollywoodense, que ha llevado a los primeros puestos a engendros como Twilight y smiliares.

Por suerte, la ciencia ficción también tiene lo suyo y sigue siendo interesante más allá del fandom (?), mucho de ello gracias, también, al cine y la TV cuyas adaptaciones y guiños despiertan cierta curiosidad por los libros.

En la siguiente imagen se pueden comparar las ventas de algunos de los grandes clásicos de la ciencia ficción, llamándome la atención el interés que despiertan las distopías (1984, Fahrenheit 451, Brave new world).

Hay uno que no es ciencia ficción, pero vale como punto de comparación.

Link: Flavorwire.

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Ciencia ficción y sociedad

No es ningún secreto que me encanta la ciencia ficción y sus géneros hermanos como fantasía y terror. Tengo una cantidad importante de libros de los tres y cada vez que puedo me compro más, algunos están a la espera de su turno de ser leídos porque suelo comprar compulsivamente más de lo que puedo leer, por lo que nunca me quedo sin lecturas.

Como decía, he leído bastante ciencia ficción, me vi muchísimas películas y buena parte de las series del género que andan dando vueltas, la verdad que me fascina y cada vez que veo que alguien habla sobre el tema me prendo y tengo que dar mi opinión.

Justamente, leyendo este post de Gabriel y esta nota en Wired, me puse a pensar sobre lo que la “gente común” piensa de la ciencia ficción, a qué consideran ciencia ficción y cómo la distinguen de los otros géneros y me encuentro con que hay muchos que confunden términos o desconocen completamente sobre el asunto.

Y es que la ciencia ficción es muy amplia y toca infinidad de temas, siendo necesaria dividirla en varios subgéneros que van desde la historia alternativa, sin grandes cambios tecnológicos ni seres extraños, conocido como ucronía, hasta las aventuras espaciales con imperios galácitos repletos de bichos raros, naves que viajan más rápido que la luz.

No voy a ponerme a contar sobre la diferencia entre subgéneros y cómo distinguir la ciencia ficción de la fantasía porque eso es algo que ya hice hace tiempo, pero sí quiero hacer alguna observación sobre lo de Arkhos y Wired.

Como dice Gabriel en su post, la ciencia ficción nos invita a soñar, siempre sobre lo posible o al menos no tan descabellado, nos obliga a preguntarnos constantemente. Una pregunta clásica es “qué pasaría si…?”, sobre la cual la ciencia ficción ha ensayado miles de respuestas y variantes en cuanto situaciones, momentos y lugares. En las ucronías se intenta responder a una variación de la pregunta, que en este caso sería “qué hubiese pasado si…?” la segunda guerra mundial hubiese terminado de otra manera, como en “El hombre en el castillo” de Philip K. Dick.

Ni hablar de “qué pasaría si nos encontramos con otra civilización inteligente?”, pregunta esta que tiene innumerables respuestas en el campo de la ciencia ficción, desde “Cita con rama” o “2001 odisea espacial” de Clarke hasta “Contacto” de Sagan, hay de todo y cada cual puede imaginar su propia versión porque, la exigencia de que algo sea “posible” no es un limitante, sino una invitación al desarrollo de una historia plausible, de un entorno que determine los acontecimientos, eso es soñar.

En cuanto a la nota sobre cyberpunk, estoy de acuerdo en que sirvió para inyectarle algo de aire fresco luego de la decadencia, al menos literaria, que le tocó desde mediados de los ochenta y mucho más dura en los noventa, cuando muchas publicaciones dejaron de aparecer y los autores se orientaron hacia otros géneros. No obstante, y esto es una apreciación personal, no creo que el cyberpunk haya inventado ni desarrollado la crítica social como tal. Las corporaciones y gobiernos totalitarios, controladores de la vida del ciudadano ya aparecían en obras mucho más viejas y que son clásicos de la ciencia ficción y el mainstream, como Fahrenheit 451 (Bradbury) o Un Mundo Feliz (Aldous Huxley).

Tampoco los ochenta fueron el nacimiento del cyberpunk, ni Gibson o Sterling sus creadores; de hecho, hay quienes consideran a Alfred Bester como el pionero del movimiento, con obras como Computer Connection o Las estrellas mi destino (Tigre, tigre).

Es verdad que su mayor desarrollo se vio entre los ochenta-noventa y con los autores mencionados, pero lo veo más como una  consecuencia del momento, de modo similar a lo que pasó con la new wave, impulsada por autores como Aldiss, Ballard o Zelazny, entre los sesenta y setenta; era lo que se estaba viviendo o lo que se venía y la literatura no podía quedar exenta.

A lo que voy, respecto a lo de Wired es que la ciencia ficción siempre fue social. Las buenas historias del género se destacan por mostrar las bondades, o no tanto, de las sociedades imaginadas por el autor, con sus avances (o retrocesos) de todo tipo: tecnológicos, filosóficos, religiosos. Una novedad tecnológica se muestra como parte del entorno, sin prestarle demasiada atención, como un medio para contar la historia, que por lo general trata sobre los mismos dilemas que tenemos todos: vida, muerte, amor, poder, dinero…

Pero ya sea cyberpunk, ciencia ficción dura o space opera, hay algo común en todo tipo de ciencia ficción y es el componente sociológico, los mundos distintos o similares al que estamos acostumbrados y cómo se desarrolla la sociedad en ellos, el modo en que las diferencias tecnológicas o ambientales influyen y obligan a adaptarse a los individuos, expuestos de manera natural. Por ejemplo, a nadie parece sorprenderle la existencia de robots en las novelas de Asimov, donde estos seres electrónicos son mostrados como parte del paisaje, al igual que ahora lo sería un perro o cualquier otra mascota; o en “La Luna es una cruel amante” de Heinlein, donde los habitantes del satélite están tan acostumbrados a vivir con baja gravedad que necesitan una preparación especial para poder visitar la Tierra sin romperse todos los huesos.

Actualmente, la ciencia ficción está llena de nuevas historias que remiten a la edad de oro por el componente imaginativo, mucho steampunk y un nuevo subgénero conocido como “postcyberpunk” del que no sé mucho pero parece ser la nueva moda.

[Infografía] La historia de la ciencia ficción

No es novedad que la ciencia ficción (y sus hermanos, fantasía y terror) es mi género literario favorito.

Esa predilección literaria luego se trasladó hacia otras ramas del arte, como el cine y la música, donde mis gustos siempre se inclinan hacia lo fantástico.

Conocedora de mis gustos, Vanessa, me pasó esta impresionante infografía donde se expone con muchísimo detalle la historia y diversificación que ha recorrido la ciencia ficción desde sus orígenes, cuando aún no había sido bautizada como tal, hasta nuestros días.

via

 

Imitando portadas

No sé qué le pasa a la gente, pero en un par de días voy viendo dos ¿iniciativas? en las que se imitan las portadas de comics o libros.

En realidad lo que se imita en ambos casos es la pose de la chica que aparece en portada, supongo que a modo de protesta contra los estereotipos sexistas (?)

El primer caso se trata de Jim C. Hines, un escritor que emula a las mujeres representadas en las portadas de libros de fantasía.

Acá una foto de ejemplo (en el link anterior hay varias):

Night Myst - JimY el segundo caso es sobre comics, especificamente un número de Spider-man en el que se ve a la pelirroja Mary Jane en una pose muy sensual, medio arrodillada en un sofá, sosteniendo una taza de café, imagen esta que fue imitada por varios usuarios de Tumblr en lo que podría considerarse un pequeño meme.

A continuación la imagen original y un ejemplo:

Mary JaneImitando a Mary Jane

Para visitar los sitios de estos imitadores:

 

Guía para leer los 100 mejores libros de fantasía y ciencia ficción

En esta enorme imagen tienen una buena guía para leer el top 100 de la literatura fantástica y de ciencia ficción.

De acuerdo a las preferencias de cada uno, pueden seguir diversos rumbos dentro de los subgéneros para dar con esa obra ideal para sus gustos.

Debo confesar que no estoy de acuerdo con algunos de los caminos y títulos recomendados.

Link: SF Signal – Navigating NPR’s top 100 fantasy and science fiction books.

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Narrativa fantástica, aprender de los que saben

En estos días vengo leyendo mucho y surtido, a saber: revista Orsai, una revista sobre la edad media, una antología de relatos fantásticos, un par de libros en el kindle y varios artículos surtidos.

De estos últimos hay dos que me llamaron la atención por la temática que tratan. Uno habla sobre la ciencia ficción y el relato fantástico como escapismo y/o denuncia social, muy interesante y plagado de citas y referencias bibliográficas; el otro se refiere sobre dos vertientes opuestas (o no, depende de cada caso) que se presentan en la ciencia ficción, la humanística y la tecnológica (les dejo los enlaces más abajo).

Recuerdo haber leído hace como diez años (o más) “Sobre la ciencia ficción”, un libro de ensayos de Isaac Asimov que trataba precisamente acerca de la ciencia ficción como género literario, sus orígenes, los premios, el cine y la televisión, etc. A pesar de quedarse un poco corto en algunos aspectos, logró interesarme, más aún, en este género al analizarlo de manera seria y con opiniones que compartía en la mayoría de los casos. Lo de quedarse corto creo que tiene dos motivos, uno es la época en que fue escrito el libro (1981), en ese entonces la informática, internet, celulares y otras tecnologías que hoy son cotidianas, estaban apenas asomando la nariz y la especulación sobre ellas no siempre fue acertada; el otro motivo es una observación personal, creo que Asimov lo hizo a propósito.

Y es que el análisis de los géneros fantásticos es algo que me gusta tanto como las obras mismas. Puedo disfrutar lo mismo leyendo El Hobbit como un ensayo de Tolkien sobre el cuento fantástico, y no porque sea Tolkien (que ya es bastante) sino que aprender de los que la tienen clara sobre estos géneros es muy provechoso y ayuda a entender mejor lo que se nos presenta en cada relato.

No sé, ultimamente vengo muy entusiasmado con la lectura y creo que hasta me animaría a volver a escribir 🙂

Links:

 

 

Sobre el cuento fantástico

La noche del 10 de febrero, mientras los ladrones se llevaban el estéreo de mi auto, previa rotura de vidrio; en el patio de la casa de un amigo, muy buen escritor, festejábamos su cumpleaños ajenos del resto del mundo. La conversación tomó por varios rumbos, como es habitual cada vez que se mezclan amigos, alcohol, libros y drogas ligeras (?), y entre los temas que tratamos, obviamente, caímos en un punto común: los libros.

Josho, así se lo conoce al entonces cumpleañero, me comentaba sobre un libro que había leído hacía poco, el cual yo ya conocía pero nunca había comprado porque así soy de pelotudo, una antología de cuentos fantásticos compilada por, agarrate, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares y un tal Jorge Luis Borges titulado “Antología de la literatura fantástica”.

Mi biblioteca no es ni grande ni chica, pero eso se debe a que mis lecturas se limitan casi exclusivamente a la fantasía, ciencia ficción, terror y novela histórica (descontando diccionarios, libros técnicos y demás), y como lector de estos géneros tengo varias antologías en mis estantes, pero estaba faltando la de Ocampo-Bioy-Borges que la vi muchas veces en varios locales pero nunca compré porque, a diferencia de otros, ese libro es fácil de conseguir y sabía que en algún momento podía adquirirlo sin buscar demasiado.

Por suerte no me equivoqué, apenas tuve el Kindle, le metí unos libros que bajé vía torrent compré on-line, entre los cuales venía la antología. Ya desde el prólogo, Bioy deja en claro que estamos ante un libro de puta madre…aunque él lo dice mejor, con un lenguaje más acorde, y hay un párrafo que no pude dejar de marcar:

A un anhelo del hombre, menos obsesivo, más permanente a lo largo de la vida y de la historia, corresponde el cuento fantástico: al inmarescible anhelo de oir cuentos; lo satisface mejor que ninguno, porque es el cuento de cuentos, el de las colecciones orientales y antiguas y, como decía Palmerín de Inglaterra, el fruto de oro de la imaginación

Lo que me recordó instantáneamente esto otro que alguna vez escribió Tolkien sobre los cuentos de hadas (otro amo de las letras).

Pequeños párrafos que alientan mi pasión por la literatura fantástica, que por algo me atrae tanto.