Siempre nos quedará París

je t'aimeDisclaimer: este post está dedicado exclusivamente a Inés, los demás pueden leerlo o dejarlo pasar, no me voy a ofender 🙂

El título de la entrada es una mala traducción de una frase de Casablanca que se volvió parte de la cultura popular, y se utiliza en diversas circunstancias.

En este caso no es para minimizar alguna situación desagradable ni contrastar una realidad poco feliz con el recuerdo de un pasado mejor, sino que me sirve para ilustrar la efeméride personal de hoy.

Y es que en este día se cumplen 22 años desde que comenzó mi vida de a dos (ahora somos cinco) y de ahí en más todo fue para arriba, con momentos lindos y no tanto, pero siempre con alguien al lado para acompañarme en el festejo o darme consuelo, sin mencionar los tres soles que nos alegran a diario.

No quiero ponerme (mas) cursi así que la corto acá y te dejo esta canción muy linda de Carla Bruni, cuya letra dice (no te preocupes, en el video está en español):

Quelqu’un qui m’a dit

On me dit que nos vies ne valent pas grand chose,
Elles passent en un instant comme fanent les roses.
On me dit que le temps qui glisse est un salaud
que de nos chagrins
Il s’en fait des manteaux pourtant quelqu’un m’a dit…

Que tu m’aimais encore,
C’est quelqu’un qui m’a dit que tu m’aimais encore.
Serais ce possible alors ?

On me dit que le destin se moque bien de nous
Qu’il ne nous donne rien et qu’il nous promet tout
Parais qu’le bonheur est à portée de main,
Alors on tend la main et on se retrouve fou
Pourtant quelqu’un m’a dit …

Que tu m’aimais encore,
C’est quelqu’un qui m’a dit que tu m’aimais encore.
Serais ce possible alors ?

Mais qui est ce qui m’a dit que toujours tu m’aimais?
Je ne me souviens plus c’était tard dans la nuit,
J’entend encore la voix, mais je ne vois plus les traits
“il vous aime, c’est secret, lui dites pas que j’vous l’ai dit”
Tu vois quelqu’un m’a dit…

Que tu m’aimais encore, me l’a t’on vraiment dit…
Que tu m’aimais encore, serais ce possible alors ?

On me dit que nos vies ne valent pas grand chose,
Elles passent en un instant comme fanent les roses
On me dit que le temps qui glisse est un salaud
Que de nos tristesses il s’en fait des manteaux,
Pourtant quelqu’un m’a dit que…

Que tu m’aimais encore,
C’est quelqu’un qui m’a dit que tu m’aimais encore.
Serais ce possible alors ?

 

Todo por un tweet

Cuando nos casamos con Inés, hace como mil años, no teníamos un peso partido al medio, por lo que tampoco tuvimos luna de miel.

Luego vinieron los niños, la cosa mejoró y pudimos comenzar a viajar un poco en familia, incluso saliendo del país, pero todavía nos quedaba esa deuda pendiente desde aquellos días.

Quienes me conocen un poquito, saben que me gusta mucho todo lo relativo a la historia antigua-medieval y lo fantástico, sea literatura, música, cine o tv. Entre estas personas atentas a mis aficiones, se encuentra Gurisa, una amiga de años que conocía vía blogs, luego twitter, facebook, etc., aunque, extrañamente, todavía no nos vimos las caras.

Hace como un año y medio, recibí una mention en Twitter de la Guri que decía más o menos así: “Atención @dalgrev: Riverdance agosto Gran Rex“. Al leer eso me explotó la cabeza.

Riverdance es un grupo de folklore irlandés, que recorre el mundo con su música y danza, me fascinan desde que los descubrí hace muchos años y nunca pensé que podría llegar a verlos en vivo. Esta era mi oportunidad y no podía dejarla pasar, aunque me iba a costar bastante (más que nada por el viaje hasta Buenos Aires), tenía tiempo de sobra (el aviso de Guri fue en abril, si la memoria no me falla).

Le comenté a Inés y me dijo que estaba de acuerdo, que vaya, pero yo no quería ir solo y le propuse irnos los dos…solos. La idea la entusiasmó más aún y nos pusimos en campaña para ver qué hacíamos con los niños.

Para hacerla corta: compré los tickets online, reservé el hotel, nos fuimos, disfrutamos de dos días en Capital con espectáculo y paseos en pareja y regresamos a La Rioja recontra cargados de pilas. Los niños estaban mejor que nunca y ni se mosquearon por nuestra ausencia.

Este año redoblamos la apuesta y nos fuimos a Rosario en el invierno, agregándole un día más. Paseamos por toda la ciudad, conocimos el río por dentro, visitamos amigos, salimos a cenar, volvimos a casa y todo bien.

Las dos experiencias, Capital y Rosario, me terminaron de convencer para darle forma a uno de mis mayores sueños de los últimos años: visitar París con Inés y regalarle la luna de miel que le debo desde hace doce años.

Nuevamente, una amiga de Internet fue la que terminó de darme el empujón que me faltaba, mientras tanto, tenía que convencer a la patrona para que se anime, lo que no fue tan complicado 🙂

Así fue como hace poco más de un mes, terminé de cerrar el trato y en 2014, si todo sale según lo planeado, vamos a escaparnos unos días por el viejo continente por primera vez.

Y todo por un tweet.

Feliz cumple Ina

Hoy es el cumpleaños de Inés, que fue (y es) mi amiga, novia, esposa y madre de mis hijos.

La misma Inés que siempre nombro, desde hace mucho, digamos que desde que arranqué este blog que la menciono y está siempre presente en mis tweets y estados de Facebook, por lo que muchos de los que me conocen por acá saben bastante de ella 😀

Y es que Ina se ha convertido, a lo largo de veinte años, en la persona más importante de mi vida y está siempre presente en todo lo que hago.

No importa lo que le pueda llegar a darle como presente de cumpleaños, ni el gesto que tenga hacia ella, tampoco lo lindo o feo que pueda escribir este post para dedicárselo, la verdad que jamás voy a poder acercarme al regalo que ella me dio.

Por eso siempre estaré en deuda, lo que es una buena excusa para tratar de complacerla, lo que quizás a ella le guste, pero a mi me hace inmensamente feliz.

Feliz cumple, Ina!

Diez que son veinte

Hoy es un día muy especial para Inés y para mi. Hoy y mañana se cumplen diez años desde que nos casamos y formalmente constituimos una familia propia.

Digo que entre hoy y mañana porque somos de la época en que el casamiento por civil se celebraba un día y el religioso otro. Ahora se acostumbra casarse por iglesia y de ahí partir a la fiesta, donde se realiza la ceremonia civil, y está muy bueno, pero en nuestra época no nos ofrecieron esa opción.

Como sea, la cuestión es que desde hace diez años estamos a cargo de la familia Fuentes-Martín o Martín-Fuentes si les gusta y por nuestros medios.

La pasamos jodida el primer año, tuvimos nuestra época de tomar sopa todas las noches y racionar las monedas para llegar con el pan hasta el 26 que cambia la tarjeta. No voy a decir que ahora nos sobra la guita, nada más lejos de la realidad, pero desde que nació Ezequiel la cosa cambió bastante, aprendimos (un poco a la fuerza) a manejarnos como familia, administrar mejor los recursos, trabajar mejor y hacernos valer, ya no por uno mismo, sino por la familia que tenemos detrás.

Diez años y tres niños, nuestros tesoros y mayores logros. No existe nada que pueda superar u opacar eso.

Por eso, es más que oportuno celebrarlo y compartirlo con la gente que queremos y que nos quiere, además de agradecerle a Inés por permitirme acompañarla durante todo este tiempo. Creo que tengo más de lo que merezco, siempre lo digo y no exagero.

Gracias por nuestros primeros diez años, que en realidad son veinte.

Te amo Ina!

Casi veinte

En un rato se cumplen 19 años del inicio de mi vida de a dos. Casi diez años de novios, más de nueve de casados.

Mucho tiempo dirán algunos, pero de haber sabido lo que seguía, no hubiera esperado tanto para estar con vos.

Te quiero, amo, adoro, respeto, admiro, Ines, sos más de lo que alguien como yo se merece.

 

Es solo una semana

Desde que estamos juntos, hace casi veinte años, Inés y yo pasamos por muchas, de todas las que se puedan imaginar, cosas que van sucediendo con el tiempo.

Ambos tenemos más tiempo de vida juntos que separados, y desde que nos casamos nunca estuvimos alejados más de tres días completos. En mis viajes de pura joda a Córdoba, Rosario o Buenos Aires, nunca me demoré más que eso y cuando del laburo me mandan al interior, vuelvo a lo sumo al día siguiente.

Y es que extraño a mi familia.

Puedo estar pasándola de maravillas, pero en cualquier momento de tranquilidad pienso en mis niños y mi esposa, en lo que estarán haciendo sin mi, cómo se las arreglarán, si les alcanzará la plata, si Inés podrá controlar a los tres críos, cómo habrá hecho para llevarlos a la escuela y cosas así. Es hermoso viajar y conocer gente y lugares, pero lo mejor del viaje es el regreso a casa con las nuevas experiencias y recuerdos al hombro, y aunque esté en el mejor de los sitios, there’s no place like 127.0.0.1 😀

Pero ahora, que quien se va de viaje es ella y ahí mi mundo se desploma. No sé manejar la casa, es imposible estar atento a todos y cada uno de los detalles del hogar, desde la ropa de la escuela de los chicos hasta la comida, atendiendo a la enana, haciendo las compras, limpiando los muebles y demás quehaceres domésticos. Es imposible. Y si a eso le sumamos mi laburo full time, creo que me muero de estrés.

Por suerte, la niñera va a la tarde y se encarga de los chicos hasta que yo salgo del trabajo y mi cuñada también me da una mano, pero me da pena tener a los niños sin mamá ni papá durante la mayor parte del día, ya que a mi me ven más que nada a la hora de comer y un rato a la siesta (cuando no duermen o duermo).

Pero no sería justo negarle o complicarle el viaje de capacitación a Inés, ella se lo merece. Terminó su carrera con un hijo en los brazos, saliendo de clases para darle la teta y estudiando hasta la madrugada porque el niño le demandaba atención durante todo el día. Luego laburó por migajas durante años hasta que pudo encontrar un lugar donde la valoren como profesional y como persona.

Así que la capacitación se la ganó por su entrega a su carrera y el descanso de las tareas domésticas también, luego de de nueve años de ama de casa y mamá de cuatro tres niños, una semana de estudio y paseo no es tanto.

Aunque a mi me parece una década. Recién pasó una noche y no sé como voy a aguantar hasta que vuelva.