Cerrado por vacaciones.

Sí, ya sé que me ausenté sin aviso durante mucho tiempo. Pido disculpas, pero todo tiene una explicación: estaba de vacaciones.

No se asusten, el sitio no quedó abandonado…bueno, un poco, pero no se cierra ni deja de actualizarse, de hecho acá estamos y el lunes tendrán sus links habituales.

Estuve de viaje y casi no me conectaba, a excepción de actualizaciones de estado en Facebook y algún que otro tweet, que no es lo mismo que escribir un post, linkear, buscar y añadir imágenes, y todo lo que supone escribir un post en el blog.

Tampoco quise dejarle la tarea a mis amigos, como suelo hacer todos los años, ya que ellos también tienen derecho a descansar y no quería cargarles ese compromiso.

Recién hoy el clima riojano está lindo y me permitió sentarme un rato en la computadora, por lo que aproveché para procesar algunas fotos de las vacaciones y de paso dar señales de vida por acá.

Repito, no está cerrado, solo de vacaciones hasta el lunes.

Regreso a la oficina

Hay cosas que nunca cambian, que siempre serán iguales, por ejemplo, el regreso al trabajo luego de las vacaciones: siempre es un caos.

Entre la mala onda propia por tener que volver y la desidia de los que estaban esperando para irse, es todo un despelote.

LaburoVolver al trabajo significa retomar el ritmo, reacostumbrarse a los pequeños o grandes problemas diarios, priorizar tareas, organizar el tiempo, etc. lo que de por sí ya nos cuesta bastante luego de los poquitos días de vacaciones, se hace aún más complejo si durante nuestra ausencia, por la razón que sea, hubo que modificar alguna cosa.

Entonces ahí debemos ponernos al tanto de las novedades como podamos porque quien estaba cuando se hizo el cambio regresa en dos semanas (o más), y no corresponde molestarlo durante su licencia para consultarle, porque a uno mismo no le gusta que lo llamen del trabajo cuando está de vacaciones. Y ahí vamos, a los ponchazos tratando de entender qué fue lo que se hizo, cómo y por qué, hasta que le agarramos la mano. Pero claro, mientras estamos aprendiendo lo nuevo, lo viejo tiende a alertarnos, como que los procesos anteriores se ponen celosos y demandan atención, algo así como los hijos cuando llega un nuevo hermanito a casa (de eso sé bastante).

Así es que los primeros días, luego de las vacaciones, son una factoría de estrés, de un lado para el otro, tratando de ponerse al día, consultando, arreglando los errores propios y ajenos, a los pedos, como decimos en el barrio.

Es lo malo de salir primero de vacaciones, al volver se está solo con cosas nuevas y viejas, todo junto; en cambio cuando se sale en la segunda tanda, mientras los compañeros están de licencia la cosa sigue más o menos como siempre, con más tareas, claro, y luego al salir de vacaciones y volver, ya están todos y se puede poner al día más fácil, sin molestar ni tener que deducir los cambios.

Lo bueno es que dos semanas pasan rápido, al menos las dos anteriores se me fueron volando.

Casi vacaciones

Hoy es mi último día de trabajo antes de salir de vacaciones y mientras estoy rascándome el higo en la oficina, me parece un buen momento para algunas reflexiones sobre esta última jornada antes del descanso:

  • El último día de trabajo es el mejor momento para enfermarse y pedir carpeta médica, no son pocos los que pegan el faltazo (no es mi caso).
  • Si te vas a algún lado de vacaciones te miran con envidia, sinó con lástima.
  • Los jefes suelen ser muy ocurrentes los viernes, mucho más si es el día previo a la licencia.
  • Todos los problemas surgen el viernes por la tarde mientras uno está pensando más en la joda de la noche y días siguientes que en el laburo.
  • Tus compañeros siempre te piden un “último favorcito, total vos ya te vas”…putos!
  • Los que laburan con vos deciden faltar justo ese día, como para que no te aburras y tengas el doble de trabajo de lo habitual.
  • Nunca faltan las recomendaciones tales como “no apagues el celular, por las dudas te necesite”. A lo que sólo se puede responder “no, por supuesto, voy a estar atento al teléfono” mientras en realidad se piensa “LA PINCHILAAA!!!
  • Todo lo que no hiciste en días previos se te viene encima el último día laboral y pensás en dejárselo a los que se quedan, pero la conciencia puede más (tampoco es mi caso).
  • Te dicen “que suerte que ya te vas” o “guacho, ya vas a descansar mientras nosotros seguimos a mil”, sin pensar que ellos salen después, cuando uno vuelve con toda la fiaca o ya regresaron de sus vacaciones, mientras el resto seguíamos laburando.
  • Es el último día de laburo así que todo te la soba, hasta las injusticias laborales que tanto te molestan durante el resto del año. Es más, siendo esta en mi última jornada me la pienso pasar recostado en la silla con las manos entrelazadas en la nuca y las patas sobre el escritorio, los zapatos en el piso, obvio.

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