Mascoteros responsables

El sábado me levanté temprano, desayuné y salí a correr un rato por el predio militar que está a unas pocas cuadras de mi casa y es donde habitualmente me gusta gastar las zapatillas. Es que, además de conocer el terreno, es muy tranquilo y lo tengo perfectamente medido, por lo que puedo llevar un mejor control de mis tiempos.
Estaba en la mitad de una vuelta cuando escuché unas pisadas muy ligeras y rápidas detrás mío, me di vuelta y vi que un perrito me venía siguiendo, como no parecía agresivo continué corriendo sin darle mayor importancia. El tampoco pareció muy interesado en mi ya que se quedó en una esquina, con la gente que esperaba el colectivo. En la vuelta siguiente me encontré de frente con un grupo de perros y me pegué un buen susto al ver que venían enfurecidos hacia mi. Me detuve en seco y el perro de antes me paso por un lado, era a él a quien ladraban los otros canes. Cuando estuve más cerca de ellos los pasé por un costado y les tuve que pegar un reto cuando uno de ellos me gruñó.
Me puse a pensar en la cantidad de gente que habrá sufrido accidentes debido a los perros callejeros, ya sea por mordidas o bien por esquivarlos o atropellarlos en moto o bicicleta.
Y por más rabia que nos pueda dar cuando nos pasa algo así, debemos tener en claro que los animales no tienen la culpa de vivir en la calle, sino que somos las personas quienes actuamos mal al no cuidar responsablemente a nuestras mascotas. Los perros son bichos domésticos, acostumbrados a vivir a la par del hombre y no se van a ir de la ciudad, donde consiguen comida y resguardo, aunque nadie se los brinde (ellos se lo consiguen de alguna manera). Hay que acostumbrarse a hacer las cosas bien, ser responsables y asumir lo que nos toca al adoptar un perrito. Si es hembra, lo más seguro es que en algún momento vaya a tener cría y hay que hacerse cargo de los cachorros, y si no nos sentimos capacitados para cuidar o conseguirle hogar al resto de los perritos, siempre existe la opción de la castración, que en muchos lugares es gratuita y pocos la aprovechan.
No soy de los que compran perros y/o gatos (sí lo hice con los hamsters porque no hay mucha gente que los críe y tenga para regalar), siempre tuve perritos que me dieron o que recogí de la calle, pero existen sitios para quienes gustan comprar mascotas que no sólo se dedican a la venta de animales online, sino que los usuarios también pueden anotarse para adoptar o regalar cachorros.
Hay pocas cosas tan gratificantes como unir a una mascota con su familia. El año pasado tuve la oportunidad de participar en ello con unas perritas que encontré abandonadas en la cuadra de mi casa y, aunque costó mucho desprenderse de ellas, aún cuando en casa ya tengo dos perros, fue muy emocionante ver a la gente adoptando a los cachorros, especialmente a los niños, que se encariñaban con todos los perritos.
Por eso, ya sea que adoptemos de la calle, nos lo regale un conocido o lo compremos en alguna tienda de mascotas, cuidemos mucho a nuestra mascota. No es un juguete que se puede dejar en un estante cuando nos aburrimos de él. Parece imposible que eso pase, pero basta con ver la cantidad de perritos abandonados a su suerte por las calles de cualquier ciudad para darse cuenta que no todos piensan igual.
Recordemos que ese perrito chiquito y que parece un peluche, en algún momento va a crecer, necesitará más espacio y alimento, querrá salir a pasear y jugar.
Les aseguro que si lo tratamos con cariño y responsabilidad, nos dará muchos años de alegría y amor incondicional.

La ciencia de los gatos

Los gatos son unos bichos raros, ya lo dije. Me parecen fascinantes, increíblemente graciosos (de gracia, no en plan humorístico) y misteriosos en extremo, como algunas mujeres (?)

Son unos animalitos independientes, que siempre hacen la suya sin que le interese demasiado lo que pase alrededor, lo que ha contribuido en la magnificación de su mito, generando historias de lo más extrañas en relación a los felinos.

Hay cosas que la gente cree sobre los gatos que son ciertas y otras que no, como que siempre caen parados, que tienen muchas vidas o que les gusta sentarse sobre el pecho de las personas para robarles el alma mientras duermen.

A continuación, un poco de ciencia para dar luz a las mascotas más misteriosas.