[Video] Experimento sobre racismo con niños

Este video es medio viejito, pero yo no lo conocía; me lo comentó Inés y lo busqué para ver qué onda.

Por ahí, uno quizás no se da cuenta y, aunque no lo haga de manera directa, le enseña ciertas cosas no muy correctas a los chicos, porque no creo que los niños discriminen naturalmente.

Es todo un tema a analizar.

Links de lunes

Como les decía la semana pasada, este fin de año me está tratando muy bien, tanto que hasta sueño con haberme librado de la maldición de año nuevo.

Este fin de semana, al igual que el anterior, estuvo espectacular a nivel personal y eso se traduce en una disminución de mi presencia online. Esto no significa que cuando estoy aquí la pase mal, sino que cuando mi vida 1.0 me reclama, para bien o mal, debo prestarle atención.

En fin, no los aburro más y acá les doy lo suyo:

  • Traje enterizo tejido a lo abuela. Hay que usarlo con algo abajo o te pica hasta la rayuela.

Posts recomendados:

NotFound.org

No debe existir mayor desesperación para alguien que tener un niño desaparecido.

Los niños perdidos son un tema que sensibiliza a todo el mundo, por lo grave de la situación y porque más de uno tiene algún nene cercano y se imagina lo feo de estar en una situación similar.

Existen muchas formas de búsqueda, desde las ya clásicas fotos en las cajas de leche, los afiches en los aeropuertos y terminales, las fotos en el reverso del resumen de Tarjeta Naranja y ni hablar de las ONG que laburan para ayudar a encontrar a los niños.

Desde una simple web también se puede ayudar, hay botones, banners, y esto que acabo de descubrir que me pareció muy piola: utilizar el error 404 para mostrar fotos de personas desaparecidas.NotFound

La cosa es muy sencilla, hay que ir a la web de NotFound, poner la url de tu sitio y copiar el código en el 404.php de tu plantilla de WordPress (quienes lo usen) o bien bajar el archivo 404 de ejemplo. Según tengo entendido, este sitio se centra en casos de Europa, espero que lo amplíen a todo el mundo, o bien que aparezca una versión para este lado del charco.

Pueden ver como quedó acá y de paso damos una mano, pequeña, pero en el montón por ahí sirve para algo.

Descanso de vacaciones

Llegan las vacaciones y todos estamos con los horarios cambiados, tratando de acostumbrarnos a que los chicos estén en casa todo el día y cuidando el mango para llegar a fin de mes, o al menos hasta que paguen el aguinaldo.

No sé si es algo común a todo el mundo, pero al menos en mi casa se gasta más cuando estamos todos, por ejemplo, los fines de semana necesitamos más dinero que de lunes a viernes. Esto es más notorio cuando hay niños, que requieren entretenimiento constante: cine, juegos, paseos a la plaza, golosinas, paseos en casa de la abuela…ahora imaginen esto durante dos semanas completas.

Y más allá de lo monetario, el tema vacacional es más complicado de lo que aparenta. No se trata de unos días de descando, tirado en algún lado haciendo nada, todo lo contrario. Hay que planificar qué hacer para que los chicos (y a veces los grandes) no se aburran y sientan que desperdiciaron los días libres.

Sino después son los reclamos, “te la pasaste tirado mirando televisión”, “no salimos a pasear a ningún lado”, “no arreglaste los enchufes ni la mochila del baño que está perdiendo”, “ni siquiera me llevaste a comer un pancho en el carrobar de la esquina”, y similares.

Ante tamaña presión, uno lo que más espera durante el receso invernal es que se termine para volver a la rutina laboral y poder descansar de las vacaciones. Pero mientras tanto hay que hacerle frente a la situación y encarar el asunto con seriedad, porque la familia se merece todo lo que uno pueda darle y más…al menos durante las vacaciones.

Lo mejor es planificar para algunos días (no todos porque tampoco te vas a estructurar las actividades durante el tiempo que debería ser de descanso), así de pronto decís “vamos al cine” y te los cargás a todos a ver una película y un par de días después caés con facturas y café, a la noche a cenar y así, una cosita por vez.

Claro, que lo mejor sería viajar y pasar unos días en otro lugar, pero eso requiere más dinero y hasta puede que uno termine más cansado. Porque muchos nos llenamos de actividades, paseos y visitas cuando estamos de viaje y al finalizar estamos más agotados que si nos hubiésemos quedado en casa.

Como sea, voy a aprovechar a mis niños en casa para enseñarles a morsear como corresponde mientras espero que el aguinaldo me dé un respiro.

Acepto recomendaciones para estas dos semanas.

Campaña navideña, resumen

¿Se acuerdan que hace unas semanas había posteado sobre volver a recolectar juguetes para regalar en navidad? Ok, me re colgué y no les conté qué pasó con ese tema.

Siempre que se puede, en casa hacemos una pequeña campaña, por iniciativa de Inés, para que los niños aprendan a compartir sus juguetes con aquellos que probablemente no vayan a recibir regalos en navidad. Hace un par de años trasladé esa idea al blog y mucha gente se sumó y nos ayudó a regalar muchísimos juguetes y golosinas a los chicos del Hogar Niño Alcalde y un par de Casas Hogar del barrio Benjamín Rincón (La Rioja-Capital).

El año pasado no hice post pero la colecta se hizo igual, sumando lo que conseguimos a la iniciativa de la gente de El Plan Perfecto, el programa de radio que va a la tarde por FM 96.5 La 100 La Rioja (también conocida como Alternativa) que juntaron una pila de cosas para regalar.

Este año volví a postear sobre la campaña y, aunque no recibí adhesiones como aquella primera vez, siempre conté con el apoyo y la buena predisposición de mucha gente que pasa por acá. Juntamos una caja con muchos juguetes pero no quería repetir el destino (además Inés había ido hace poco a dejar cosas ahí) y no había tiempo para hablar con las autoridades de otro lugar. Medio de casualidad le comenté a Dessy sobre esto y me dijo que en Palabra de Radio, uno de los programas de una de las radios donde trabaja (sí, esta piba hace como 4 programas en 3 radios diferentes a diario) estaban haciendo una campaña de juguetes para el Hogar del Carmen por si quería sumar lo mío ahí.

Sin pensarlo, fuimos por la radio y les dejamos la caja de juguetes, que ellos entregaron junto a lo que ya tenían, para que los niños de ese hogar tengan un regalito nuevo esta navidad.

No me tocó estar en la entrega esta vez, ni tampoco en la organización de la campaña, pero el saber que uno puede ayudar a los que quieren hacer algo es sumamente gratificante.

Y no se trata de dar lo que sobra, de deshacerse de eso que no usamos, sino de compartir lo que se tiene. Tampoco es que sea un deber o algo que se hace para figurar, es más bien una necesidad. Uno no come o duerme porque deba o le guste, es necesario que lo haga, bueno, esto es igual, al menos para mi y espero que para muchos más.

Mientras sepa que mis hijos van a recibir un regalo nuevo y otros niños no, voy a generarles esa necesidad de compartir, porque todos merecen una sonrisa, especialmente los niños, aunque no sean los míos.

Gracias de nuevo a todos los que colaboran y me ayudan a satisfacer esta necesidad.

Links de lunes

The ring teletubbyListo, estamos en octubre, mes diez del año que se va cagando.

Y da la casualidad que hoy es el cumpleaños de una amiga de muchos años: Ginger, que pases un feliz cumple donde sea que andes paseando.

Disclaimer: lo de muchos años es porque nos conocemos desde hace rato 🙂

La imagen de hoy, corresponde a este link.

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El deporte de mis niños

Nunca fui bueno para el fútbol, es más, soy asquerosamente malo, al básquet aprendí a jugar a los 19 años y tampoco era muy bueno, en lo único que logré defenderme un poquito fue en el tenis (apenas), aunque mi deporte es el padel, por algo lo practico desde hace tanto tiempo.

Hasta que descubrí el padel, a los quince años, mi vida deportiva era casi inexistente, salvo karate-do (que no lo practicaba como deporte sino más bien por su contenido “filosófico”), que hice durante tres o cuatro años desde los doce, los deportes no eran lo mío, no porque no me gusten sino que nunca fui bueno en ellos, a pesar que siempre me mantuve activo. Practiqué de todo, desde gimnasia deportiva (no se rían) hasta baseball (en serio, no se rían) y siempre disfruté de ver actividades deportivas en vivo o por televisión, si hasta me ponía a ver los partidos del barrio que se armaban en la cancha frente a la casa de mi mamá (donde hoy hay un enorme supermercado).

Mis hijos me conocieron con la paleta en la mano así que desde chiquitos están acostumbrados a que el deporte es parte de la vida cotidiana, ya sea practicándolo o viendo como lo practican los demás. Pero el padel no parece despertar mucho interés en ninguno de los enanos, si nos ponemos a jugar los dos se prenden pero no se les ve demasiado interés, en cambio, sí les gustan otros deportes.

Cuando eran más chicos los mandé un tiempo a karate porque Eze quería ir y Gabi se prende en todo lo que haga su hermano, lo hacían bien pero parece que terminó aburriéndolos, luego hicieron natación, donde mi niño mayor logró sorprenderme por la facilidad con que aprendió a nadar en poco tiempo, Gabi siempre se quejaba que le hacía frío 🙂

Llegó el invierno y los enanos dejaron la pileta para dedicarse a otras actividades, ahora Ezequiel juega al fútbol y Gabriel al básquet.

Lo de Eze es más terapéutico que otra cosa, lo ayuda a relacionarse con otros niños, a establecer vínculos fuera de la escuela y a jugar en equipo, le gusta mucho jugar al fútbol aunque yo no lo veo muy hábil con la pelota, ni es de los que ponen garra como para compensar, pero al menos se anima a jugar y siempre lo buscan cuando hay partidos. Empezó jugando de defensor (de lateral derecho o bien segundo marcador) y ahora el profe lo está probando arriba, abierto a la derecha. A mi me gustaba más como jugaba atrás, pero Ezequiel dice que le gusta más adelante.

Gabriel es un caso aparte, un día dijo que quería ir a básquet y lo llevamos, agarró la pelota y se transformó: es un enano inquieto, va de un lado al otro de la cancha, presiona constantemente, marca, mete tapas a niños más grandes que él, tira con más puntería de la que yo jamás tuve y siempre juega en equipo. A pesar de ser bastante bajito y flaco, es de los que más meten, al borde de la falta.

Ambos han competido en karate, fútbol y básquet para medir fuerzas con otros equipos y su desempeño fue bastante bueno, cosa que a mi me faltó de chico, recién competí en serio cuando de adolescente empezaba a jugar al padel y la verdad que está bueno, uno conoce gente, se hace del ambiente y aprende a manejar la euforia y la frustración que vienen con los resultados.

Si hay algo que me gusta de los profes que les enseñan a mis niños es precisamente eso, los tratan bien, con seriedad pero sabiendo que están formando, deportivamente, a personas que en el futuro reflejarán lo que aprendan hoy.

Y es que el deporte a esa edad se trata de eso, de divertirse, jugar, aprender a compartir, ser respetuoso en la victoria y digno en la derrota, al fin de cuentas en la vida, como en la cancha, se gana casi tanto como se pierde y un empate de visitante es un buen resultado (?)