Links de lunes

Antes que nada: muchisisisimas gracias a todos por sus saludos de ayer (y primeras horas de hoy). Como digo siempre, es lindo sentirse querido y que tanta gente se tome un ratito de su tiempo para acordarse de mi cumpleaños.

Este es mi primer lunes con 38, porque siempre hay una primera vez para todo (?). En este caso, será la primera vez en años que no voy a hacer post de agradecimiento. No por forro ni malagradecido, sino que este año obtuve muchísimos saludos dispersos por todos lados, con gente que me mandó sus mensajes dos o tres veces, cada una por un medio diferente…en realidad pintó la paja 🙂
Volviendo a lo habitual, este lunes llega con frío y lluvia por La Rioja y en muchas otras partes del país, incluso sé de localidades donde estaría nevando. Una locura, teniendo en cuenta que hace menos de una semana tuvimos temperaturas de verano, con 40° o más.

Como sea, que esto no es un taxi ni un ascensor para ponerse a hablar del clima, mejor vamos a lo que nos convoca.

  • Este japonés está loco: caminó 870 millas (unos 1400 km) para llegar a su casa, luego que le robaran su boleto de avión.

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La primera impresión

Todos tuvimos una primera cita o salida con alguna novia, amiga, trampa o similar (el género puede variar) y siempre tratamos de dar una buena impresión en esa primera oportunidad. La cosa es caretearla un poco para no quedar mal parados para futuros encuentros o precisamente tener la oportunidad de una segunda cita.

En mi caso, la cosa era medio complicada porque con mi novia éramos amigos de antes y ya habíamos salido varias veces en grupo, aunque nunca los dos solos como pareja. Por eso quise hacer una buena movida en mi primera cita con Inés y la invité al lugar de onda de La Rioja de principios de los noventa: una hamburguesería llamada McBurger (el dueño no era muy original para los nombres) donde se juntaban todos los adolescentes en aquella época y en el que podía chapear porque seguro que algún conocido me iba a ver y podría presumir de mi popularidad (inexistente en ese entonces como ahora).

Lo que no tuve en cuenta es que las mujeres no comen, y mucho menos si están en una cita; al contrario de los chabones. Llegamos, nos intalamos en una mesa y de ahí me fui a la caja a pedir lo nuestro, le pregunté qué quería y me dijo que yo elija. Obvio que quise impresionar a mi dama no escatimando en gastos ni bulto (hablando de comida, claro) y pedí dos monstruosidades con doble hamburguesa que se nos desarmaban al tratar de comerlas y se nos chorreaba por todas partes, o sea, cero glamour 🙂

Pero bueno, no fue esa la peor, aunque sí la primera de muchas vergüenzas y metidas de pata que me mandé en mi época de novio, y cada tanto nos acordamos y nos reimos de nosotros mismos.

Suerte que la primera impresión no fue la definitiva.