Entrevistas en El Cairo (by Matías Azcue)

He aquí las entrevistas que nos hizo Matías Azcue en el tradicional bar rosarino El Cairo el domingo por la tarde a Collide y a mi.

Si bien sabía que soy de hacer muchos gestos con la cara, nunca pensé que fuesen tantos, soy un mimo con voz (?).

Ahh, mis ojos no miran la cámara porque Matías me agarró en frío, no esperaba que me entreviste así sin avisar, y además estaba viendo el partido de Rosario Central vs. All Boys (tarde histórica).

Entrevista a Collide:

Entrevista a Guty:

Lo que me quedó de #RosarioEnMayo 2010

Cada vez que viajo, especialmente para reunirme con gente del ambiente blogger-twitter, aprendo mucho y me nutro de experiencias que me hacen crecer (no sólo la panza con tanta comida). Sé que hay cosas que no hace falta contarlas, pero de todos modos voy a hacerlo porque me gusta compartir y no quiero quedarme con nada guardado.

Por ejemplo, creo que todos saben que hay tipos como DrGen, Mazcue y Collide que son fuera de serie, no existen personas más buena onda que ellos, por algo les va bien en sus emprendimientos, se lo tienen muy merecido.

De los que estuvimos el año pasado, creo que repetimos menos de la mitad: Matías Azcue, Rocío, “Juanma” Amatta, Collide, DrGen, Tiago, Fede Aikawa (aunque haya sido un toque), Rosarioso, Abby Ferrari, Germán Ferrari, Ovejita, Hallecsyz (otra visita fugaz) Patitof (lo vimos en Berlín, obvio) y yo. Tampoco hubo tantas estrellas como la primera vez, pero conocí a mucha gente que no la tenía y ahora no puedo dejar de recomendarles.

Me di el gusto de conocer a gente con la que hablo (tweets, comentarios, gtalk, etc.) todo el tiempo y hace rato quería verles la cara, como Brenda, Florencia, Fepe, Agustina, Juan Rossi, Sergio, Romi y Juanu (gran asador de hamburguesas y choris) y descubrí a muchímas personas a las que puedo considerar buenos amigos, aún habiéndolos visto solo por ratos durante un fin de semana, como Monoarania (una mina genial, podés pasarte la vida conversando con ella), Guille (nuestro chofer oficial, armado de una paciencia digna de un monasterio tibetano), Manurro (que se mandó una maratón por todo Rosario sólo para ir a buscarme a la terminal), TsunamiBoom (una pendeja re culiá, un cago de risa), Facundinho (otro personaje divertidísimo), DuddhaX y NicolasJEngler (que colaboraron para que yo no sea el más tímido y callado).

Aunque seamos todos buena onda, las competencias amistosas no existen, sino pregunten sobre las lesiones en el fútbol (Collide, Facus), padel (unos pocos pelotazos) y el comportamiento antideportivo en los kartings (Mazcue y TsunamiBoom nunca ganarán el premio fair play de pista); ni hablar del pool (con Fepe ganamos y perdimos el juego).

Lo que nos faltó, al menos para mi: el paseo en barco (lluvia de mierda!!), el TEG (nerd!), unas horas más de sueño, agua caliente en el hostel, terminar la charla sobre Linterna Verde con Amatta y una escapada a Santa Fe para visitar a Hallecsyz en su entorno natural (?).

Como verán, lo que siempre me falta es tiempo, porque Rosario tiene de todo, para todos los gustos, y es algo que me encanta de esa ciudad, pero lo más importante es que ahí viven muchos de mis mejores amigos.

Quotes de #RosarioEnMayo 2010

Algunas frases que quedarán en mi memoria (y la de algunos más) como aquellas de la primera edición del evento más fiestero:

  • No, si yo los fines de semana paso de largo, no duermo nada, uno de los drogones del hostel, a los dos minutos estaba más muerto que Seguí la flecha (?)
  • ¿Esas son tuyas? @facundinho a una rosarina pechugona
  • Te afeitaste las piernas y todo @facus a mi, pero no, así nomás soy de lampiño
  • -Che, tenés el celular de Fabio? -No, no lo tengo -Ah, entonces no sos tan groso conversación entre @collide, @sergioberton y yo
  • Flaca, ponele onda. Uno de los drogones dirigiéndose a @agustiina
  • ¿Qué hacés que no estás en pedo? de @idrinkmusic hacia mi (no entiendo a qué venía la pregunta ¬¬)
  • Ma sí, sentate donde quieras! el mozo mala onda de El Paso.

Creo que hubo muchísimas más, los que se acuerden me las van pasando así las agrego o las tiran en los comentarios.

Incomodidad

¿Existe algo más incómodo que…

  1. acostarse a dormir sin bañarse luego de dos horas y media de deporte?
  2. los calzones con elástico roto o gastado?
  3. ser invitado a comer, que no te guste lo que te sirven, tener que ingerirlo igual y poner buena cara?
  4. asistir demasiado arreglado a una reunión informal, o al revés, llegar como croto y encontrarte a todos de traje y vestido de alta costura?
  5. aguantar los olores corporales ajenos sin decir nada para no ofenderlo/a?
  6. tener que reirte, o al menos hacer una mueca, de un chiste malísimo para no quedar mal?
  7. no saber si te están tirando o no los galgos para actuar o hablar en consecuencia sin quedar como un/a desubicado/a?
  8. viajar en colectivo a la hora en que salen los chicos del secundario?
  9. ir al baño en casa ajena y quedarse sin papel?
  10. llegar a la habitación del hostel y darte con que sos la única mujer en medio de once (sí once) tipos?  (dedicado a @agustiina)

Anecdotario, parte III

Sobre todo lo que pasó en #RosarioenMayo ya se han escrito muchos posts a los cuales hice referencia previamente, por lo cual no voy a repetir lo que otros han dicho.

Así que sigo las anécdotas que nos quedaron de la visita a Rosario, desde el punto de vista riojano 🙂

Algunas cosas que viví en Rosario y no voy a olvidar:

  • El botellazo que nos arrojaron desde un balcón y que impactó en la vereda a un metro adelante de donde íbamos caminando.
  • La reacción de @CharlyMaiz cuando @AmattaJM le dio de probar el wasabi 😀
  • El dolor de pies que tenía el sábado a la noche, luego de una tremenda caminata por la mañana y otra por la tarde.
  • Las empanadas que compramos con @idrinkmusic y @hallecsyz, supuestamente de pollo, carne y jamón y queso, pero eran todas idénticas, el relleno era un genérico que parecía aserrín con ricota.
  • Los continuos rebotes en los boliches hasta que llegamos a Kika, y la onda de la moza del bar donde nos tiramos a tomar algo.
  • La buenísima onda de todos en Berlín, donde cerramos una larga noche de Barnifest.
  • El fernet que me clavé a las 6:30 mientras todos se iban a acostar, salvo @matiaslaporte y @demente que twitteaban a la madrugada.
  • La habitación multitudinaria. Trece personas, doce en cuchetas y una más que dormía en un colchón tirado en el piso. Esa pieza tenía de todo: espejos por todos lados, luces de boliche, una bola de espejos, una bañera al lado de la cama, dos baños, uno de los cuales podía verse fácilmente desde la habitación 🙂

Una simpática: luego de despedirnos efusivamente de todos en la larguísima mesa del #DELM, giramos para salir del local y una señora que estaba en una mesa cercana me para y pregunta “¿de qué orden son? “, tal vez al vernos a varios con la credencial. Me quedé colgado y en lugar de decirle algo como somos los jóvenes masones 2.0 o pertenecemos a la orden de los Magios, solo atiné a tratar de explicarle brevemente el motivo de la reunión y el por qué de tanta despedida. Le conté que nos conocíamos de Internet (no entré en detalles) y que habíamos llegado a Rosario por el fin de semana largo desde Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y La Rioja. La doñita decía que lindo a cada rato y comentaba con sus compañeros de mesa.

Una tragi-cómica: cuando volvíamos de Rosario, en la entrada desde la ruta hacia Baldissera, donde vive Eusebio, vemos que se nos cruza un bicho negro y alargado por delante del auto, Fredy pregunta ¿qué mierda es eso? y no alcanzamos a responder cuando vemos que otro animal idéntico se lanza sobre el asfalto.

El pobre bicho iba muy lento y no calculó bien la distancia, resultando decapitado por la rueda delantera derecha de mi auto. Un poco más lento y quedaba entre las ruedas, más rápido hubiese sido aplastado al medio, pero quiso la fatalidad que su velocidad y la del coche le hicieran perder la cabeza. El cuerpo quedó intacto, limpito y tirado en medio del camino.

Todavía me pregunto si habrá sido un hurón o una comadreja.

Anecdotario, parte II

Cargamos a Eusebio y seguimos viaje rumbo a Rosario, donde llegamos alrededor de las 17:00, de ahí hasta entrar al centro de la ciudad pasaron algunos minutos más por un corte de protesta en algunas calles, que nos hicieron desviar y perder algo de tiempo.

Por suerte llegamos a la ciudad con algo de tiempo para el #FutbolGeek, o al menos eso pensábamos porque una vez en plena Rosario nos vimos abrumados por la enorme ciudad y no sabíamos para donde agarrar. Nuevamente pedimos indicaciones a unos pibes que nos limpiaron los vidrios del auto (llenos de mariposas, langostas e insectos varios) mientras se les evaporaba el alcohol mezclado con paco que llevaban en su torrente sanguíneo; obviamente, los tipos nos mandaron para cualquier lado así que tuvimos que volver a consultar a un transeúnte que, con mejor tino, nos tiró la posta.

Con las indicaciones de este último más un plano (desactualizado) de la ciudad que tenía Eusebio, llegamos a las 18 en punto al hostel, mientras Matías me llamaba por teléfono para preguntarme si íbamos a ir a la cancha y nos daba las indicaciones para llegar.

Acá quiero hacer un pequeño paréntesis para avisar y protestar: porteños queridos, dos o tres cuadras para la gente del interior significan dos o tres cuadras, o sea, tenemos la mala costumbre de tomarnos las indicaciones de manera literal.

Dicho esto continúo con el relato.

Estacioné el auto en una cortada frente al hostel, cargamos con los bolsos y nos registramos en la habitación, no sin antes darnos con la novedad de que Eusebio no tenía lugar en el alojamiento porque estaban todas las habitaciones ocupadas.

Como se nos hacía tarde, Fredy y yo decidimos dejar los bolsos y ocuparnos del alojamiento de Eusebio para después del partido, porque no había mucho que podamos hacer en ese momento.

Para hacerla corta, les diré que nuestro amigo terminó alojándose en la habitación preparada para doce personas (el fue el trece). Esto no debe resultar extraño, ya que otra habitación, originalmente para seis, terminó alojando a siete.

Llegamos fácil a la cancha y ahí dentro me presenté y conocí, por segunda vez a muchos de mis amigos de twitter y blogs, con quienes compartimos un par de horas de fútbol y charla que me dejaron mucho más agotado de lo que me hubiese esperado. Y no es por buscar justificativo a la goleada del primer partido (7-0 nos comimos), pero recuerden que Fredy y yo veníamos de un viaje de ocho horas. Eusebio no tiene excusa 🙂

Anecdotario, parte I

El viaje de ida fue más lento que el de vuelta porque estábamos descubriendo nuevos caminos y paisajes. Todo iba sin novedades hasta que se terminó la autopista, en la localidad cordobesa de Ballesteros, a partir de ahí seguimos por una ruta cargada de camiones hasta Belle Ville donde nos perdimos y tuvimos que pedir indicaciones a un lugareño y a Eusebio vía celular.

Saliendo de Belle Ville debíamos continuar hacia Justiniano Posse, pero en un cruce no sabíamos para donde agarrar (los carteles de la ruta brillaban por su ausencia) así que nos tiramos hacia un costado para preguntarle a un viejito que estaba parado a la orilla de la ruta:

-Jefe, para ir a Posse…?

-Van para Posse?

-Sí…

Al toque se mandó hacia la puerta trasera y se subió al auto. El tipo también iba hacia ahí y estaba haciendo dedo.

En el auto tratamos de darle conversación y le preguntábamos sobre las distancias hacia las otras localidades (queríamos llegar a Baldisera para buscar a Eusebio). El chabón nos respondía cosas como “sí, desde Posse hasta Baldisera tienen como 5 leguas, de ahí a Inriville habrá unas 4 o 5 leguas más…

Yo miraba el cuenta kilómetros del auto para tratar de calcular, pero la gente de GM no incluye una escala en leguas, apenas millas y km., de reojo veía a Fredy que hacía fuerza para no reirse, tal vez acordándose como yo de un capítulo de Los Simpsons donde Bart y sus amigos salen de viaje en auto y levantan a un vago que estaba en la ruta.

Así y todo, luego de dejar al hombrecito en una estación de servicio de Posse, donde tenía su bicicleta (?), seguimos hasta Baldisera, donde llegamos sin volver a perdernos, a pesar de la falta de indicaciones en la ruta (gracias Vialidad Nacional, es muy lindo manejar a ciegas). El GPS del celular no lo usaba porque venía manejando y no daba pararse a la orilla en medio del campo y demorarse más aún. Ahí nos estaba esperando Eusebio y toda su familia con un montón de empanadas, postres y hospitalidad.

Lamentablemente no pudimos quedarnos mucho tiempo luego de garronear almorzar porque todavía nos quedaban algo así como tres horas de viaje hasta Rosario.