El viaje en el tiempo según el cine

Acá estamos de regreso luego de un par de días caóticos en los que el sitio estuvo más tiempo caido que online.

Aunque no les interese, les cuento lo que pasó: el martes hubo suspensión por uso excesivo de recursos, volvió a la tarde y ayer a la mañana se cayó por una falla de DB que no supieron puntualizar pero que al cabo de una pocas (12) horas se solucionó “milagrosamente”.

En fin, si pudiera volver en el tiempo, no pagaría la factura del hosting que aboné hace unos días, o al menos les haría firmar un compromiso de uptime (?). Lamentablemente, el viaje en el tiempo no es algo que podamos realizar, más allá de la ciencia ficción.

Existen grandes obras del género que tratan sobre esto, muchas de las cuales fueron llevadas al cine, un ámbito donde el viaje temporal ha sido protagonista con mayor o menor grado de imaginación.

Acá una imagen al respecto.

Vía Mr. Dalliard.

Viaje en el tiempo

Couchsurfing: entrevista a Dani Perelló

No hace mucho, tuvimos la oportunidad de postear la entrevista que Jimena le hizo a Victoria Toledo, la referente riojana sobre couchsurfing, en la que aprendimos mucho sobre este estilo de viajar y conocer el mundo.

Anoche, por canal 12 de Córdoba, se transmitió una entrevista a Daniela Perelló, otra amiga y referente couchsurfer que nos instruye y comparte sus experiencias.

Armando las valijas

Cada vez que tengo que viajar me pongo medio loco con todos los preparativos.

Por un lado, conseguir los pasajes con tiempo, calculando la fecha y hora de partida y regreso, reservar el hotel (cabaña, hostel, etc), planificar las comidas y demás actividades fuera de casa. No es que sea obsesivo (que lo soy), sino que no me gustaría calcular mal la cantidad de dinero y terminar vendiendo mi cuerpo por un sanguche de milanga (?)

El día del viaje, antes de partir tengo que revisar todo de nuevo: dónde están los pasajes, revisar la billetera, cargar el celular al tope, preparar el cambio en un bolsillo accesible (fuera de la billetera) para darle al maletero y para el taxi, etc.

Ya sé, debería relajarme un poco 🙂

Pero lo más estresante llega al momento de armar la valija. ¿Cuántos pantalones llevo aparte del que tengo puesto? ¿Hace frío en (lugar de destino), llevo ropa de abrigo? La última vez llevé ropa de más, pero también me cagué de frío por llevar un solo buzo y muchas remeras. Si llevo los zapatos, tendré ocasión de usarlos o mejor me arreglo con las zapatillas. Y así mi armado de equipaje se convierte en una especie de thriller doméstico (?)

Sin embargo, hay cosas que no puedo olvidarme y siempre viajan conmigo, en mis bolsillos o en la mochila, son indispensables cada vez que debo ausentarme de casa por un tiempo prolongado:

  • Un libro. Ahora el Kindle.
  • Cargador de celular.
  • Un pendrive.
  • Un destapador de botellas camuflado como llavero.
  • Dos pares de auriculares.
  • Libreta o anotador y lapicera.
  • Forros. Nunca se sabe (?).
  • Alicate (o cortauñas).
  • Máquina de afeitar eléctrica, porque es más cómodo que andar con la espuma y las maquinitas manuales.
  • Remedios. Esto es cosa de viejos, pero ya me pasó agarrarme una terrible descompostura en un viaje. Nunca más.
  • Paleta de padel. La llevo a varios viajes por las dudas, hasta ahora sólo la usé en dos de ellos.
  • Peine, jabón, shampoo, toalla de mano. Que siempre salga acicalado en las fotos no es de casualidad. Además en algunos hoteles no te proveen de estos elementos.
  • Dinero de más, desparramado entre el equipaje. Por si me quedo corto.

Y vos, chabón, amigo, qué es eso que no podés dejar en casa cada vez que viajás?

El viaje

El destello del sol golpeó los ojos de Pedro, que parpadeó a la vez que se levantaba perezosamente. Había sido un viaje bastante fatigoso, según podía recordar. La noche anterior, había cenado en un elegante restaurante en la playa, caminado descalzo, acompañado por Gisela, por la suave arena, que se le metía entre los dedos de los pies causándole un leve cosquilleo; y finalmente, pasado la noche en una pequeña y romántica cabaña a orillas del mar..
Pero todo eso había pasado, se encontraba de nuevo en la realidad. La maldita realidad. Nada más horrible. Despertarse, arreglarse, salir a trabajar, volver a los quehaceres de la vida cotidiana, rutinaria.
Aunque no podía quejarse, tenía mucho mas que la mayoría de la gente: trabajo, un lugar donde pasar la noche y unos cuantos centavos en los bolsillos. Además podía recurrir a los viajes, cosa que muchos envidiaban. Pero quería mas, quería hacer un viaje real, no esa basura que lo dejaba mas agotado que antes y con un terrible dolor de cabeza que le duraba todo el día.
– Al diablo – dijo, – hoy no iré al trabajo. Con lo que me pagan, esos cretinos podrán prescindir de mí por un día.
Y lo hizo, no se arreglo ni fue al trabajo, tampoco se preocupó por buscar que comer, solo quería descansar, recuperarse. Pasó el día entero en la cama, recostado mirando el techo, sumergido en sus cavilaciones. La tarde pasó también, raudamente, casi sin advertirla. El sol declinó y la luz anaranjada de la tarde se filtró por el ventiluz de la habitación, iluminada solo por los mortecinos rayos del sol.
Siguió con la vista clavada en el techo, sombrío, pensando en Dios sabe que cuestiones, atormentando su desgastada mente.
Llegó la noche.
Se levantó, caminó hacia el baño, observó su rostro demacrado en el espejo del botiquín.
– Al diablo – dijo por segunda vez en el día, y preparó la jeringa para un nuevo viaje.

Links de lunes

Primeros links de marzo, arrancamos el tercer mes del año

Ya empezaron las clases y mañana se viene el primer paro, como corresponde a un país donde la líder suprema trata a los docentes de vagos con expresiones como “trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones”.

Pero bue, dejemos los delirios de lado y vamos a lo que nos convoca cada lunes.

Posts recomendados:

Cerrado por vacaciones

Como se habrán dado cuenta, este blog permanece inactivo desde hace algunos días, incluso los Links de Lunes (TM) estuvieron ausentes.
Todo se debe a que me tomé unas merecidas necesarias vacaciones junto a mi familia y en el lugar donde estoy tengo de todo, playa, paz, tranquilidad, comida, aire puro, salvo Internet. Para conseguir conexión tengo que viajar unos 15 km y pagar un peaje de $50 uruguayos, unos $ 15 argentinos, tanto de ida como de vuelta, o sea, no da. De vez en cuando aparezco en Twitter o Facebook cuando logro conectarme desde el teléfono, pero es bastante incómodo para postear y la conectividad es bastante inestable, con poco ancho de banda.
Encima no dejé ningún post programado ni le pedí a mis amigos que posteen por mi, lo que significa que si quieren leer algo en este blog tendrán que esperar unos días más.
Mientras tanto, les recomiendo una visita por los links del blogroll, donde siempre van a encontrar algo interesante.
Bueno, los dejo porque estoy ocupado 🙂